miércoles, 21 de diciembre de 2016

Lo que realmente queremos

Uno de los aspectos más importantes de la vida es tener claro qué queremos hacer con ella. Algo que de pequeños dejamos pasar porque ya lo decidiremos cuando seamos mayores, pero entonces, hasta que encontramos nuestro camino en la vida ¿Por qué luchamos? No hay que obcecarse con estudiar cualquier cosa porque sí si lo que queremos es ser mecánico, socorrista u odontólogo... Hay que tener claro la razón de cada paso en la vida, que ese paso te acerque un poco más a lo que deseas, busca como hacerlo y llévalo a cabo. Es muy posible que sea más fácil decirlo que hacerlo pero algo fundamental para lograrlo es tener personalidad, estudiar aquello que nosotros queremos y no aquello que esté mejor visto o donde vayan nuestros amigos. Si contamos con el handicap que de pequeños se nos suelen cortar las alas a los soñadores, no hay que perder la esperanza, si lo que quieres es ser profesora, enfermera, dibujante, actriz o cualquier otro oficio al cual no sea fácil acceder, gánate el derecho a hacer lo que quieres, mucha gente en el mundo no puede lograrlo por falta de medios, pero tú sí que puedes. En vez de perder el tiempo con lamentaciones, mentalizate de que el camino es duro porque la meta vale la pena.
El mío es un claro ejemplo, un soñador en toda regla, a veces llegando a fantasear con un brillante futuro, no es fácil querer dedicarse al mundo de las artes literarias pero ante las grandes dificultades está la grandeza de mi sueño. Cierto es que los factores externos, como el tiempo,  son un pequeño obstáculo más en una carrera que no es de sprint si no de fondo, con pequeñas dosis de ilusión es más fácil seguir el camino, nadie garantiza el éxito pero es lo que queremos.
Y tú, ¿Estás haciendo aquello que realmente quieres? Nunca es demasiado tarde para ser valiente y enfrentarte cara a cara con tus sueños, el tú del mañana te lo agradecerá.

Pd: consejo de soñador,
A veces nuestros sueños no son aquellos que nos dan de comer, quizás son los que  nos dan la verdadera felicidad tras el trabajo, los sueños pueden estar en pequeñas dosis. El éxito no se persigue, llega con el esfuerzo. Lo que hagas hoy quizás no tenga un resultado mañana o pasado, quizás no llegue en meses, pero todo esfuerzo tiene su recompensa.

martes, 13 de diciembre de 2016

Los consejos

Todo el mundo creémos, a veces, que sabemos dar consejos, que el hacerlo de corazón lo es todo, que tenemos razón. La vida me ha demostrado lo contrario, puesto que no hay dos consejos iguales, pues no hay esa igualdad entre las personas, y no va a ser igual el resultado en diferentes personas. De hecho hay consejos y consejos, es fácil aconsejar entre dos prendas de ropa, es facil aconsejar sobre qué o dónde comer, pero en lo que de verdad importa no es tan simple.
Antes de dar un consejo debemos dejar de usar nuestro paradigma y ponernos en la piel de la otra persona para intentar entender su situación, aún con eso no tenemos asegurado el éxito. Hace falta observar el entorno, la sociedad, todo aquello que envuelve al asunto sobre el que aconsejamos.
Probablemente lo más duro sea decir la verdad cuando sabes que es lo que la otra persona quiere oír, muchos se quedan ahí, creen que un buen consejo es aquél que nos permite escuchar lo que queremos, eso no nos hace mejores amigos, ser falso aún con la mejor de las intenciones no es justificable, si de verdad le importas a la persona, esperará que seas sincero con ella, que realmente le ayudes con algo aunque de primeras le duela.
Es muy poco agradable decir cosas duras cuando te piden consejo pero es necesario, ayudar a dar el paso para ver la realidad, a solucionar el verdadero problema. Pero es lo correcto.
Los consejos tienen una función y esa no es consolar, hay gente que confunde ambos términos, la verdad es amarga pero tarde o temprano deberémos afrontarla.
Quédate con la persona que te haga llorar con sus consejos pero de verdad esté ahí para ayudar y no con quién te diga buenas palabras que no hacen nada y luego no están cuando le necesitas.
No es tan fácil aconsejar, pero a veces nos cuests más dejarnos aconsejar pues no hay más ciego que el que no quiere ver