viernes, 3 de marzo de 2017

La punta del iceberg

Por desgracia muchas personas viven en un iceberg, su vida se limita a lo que se ve en la punta, olvidando muchas veces lo que hay debajo, que al fin y al cabo es lo que de verdad da forma al iceberg.

Un caso es cuando las preocupaciones son la punta, nadie puede negar que tiene un filo que podría cortar incluso acero con el preciso golpe, pero el problema llega cuando nos centramos en esa punta cortante y nos olvidamos de lo grande que hay debajo. Igual que cualquier iceberg, la vida de todos tiene una base que en nuestro caso es la felicidad, la gran olvidada, cuando debería ser el centro. La felicidad debe ser nuestro verdadero impulso, nunca la tristeza, la rabia o la indiferencia.Quédate siempre con lo bueno!

Otro caso es que cometemos el error de juzgar el iceberg solo por su punta, con las personas igual, tendemos a juzgarlas por lo que vemos fuera, en la superficie, y así nos perdemos lo que realmente importa. A veces las mejores personas se ocultan bajo una punta tan cortante que nos da miedo acercarnos y lo dejamos pasar. Las personas que tienen miedo de mostrarse como son, aquellas que tienes que ir quitando capa tras capa hasta encontrar el centro, no son personas a evitar, al revés, debes colaborar y ayudarle a perder esa inseguridad, sea en lo que sea, para que así muestre su verdadera belleza. Entre todos podemos hacer un mundo en donde lo primordial sean los corazones y la felicidad y no la apariencia y las preocupaciones. Ese es el iceberg que debemos enfrentar, ver más allá de su punta,que a veces no será muy bonito desde lejos, pero la naturaleza crea belleza en los sitios más insospechados, solo tienes que atreverte a acercarte y darle la oportunidad de mostrarse bien.
Un mundo movido por la felicidad de todos. ¿No sería hermoso? Yo tengo ese sueño, que el mundo, o al menos el mío, se olvide de esta vida donde lo bueno es tan liviano. De verdad, intentad hacer sonreír a alguien, no hay nada más satisfactorio.

martes, 14 de febrero de 2017

Haz de tu día a día un San Valentín

Hoy, como cada 14 de Febrero, se celebra San Valentín. Hasta ahí todo bien, pero, ¿Por qué es el día del amor? ¿Acaso no amamos el resto de días del año?
Para mí no es diferente al resto de días, eso no significa que no sea especial, al revés, cada día que disfruto de esta increíble sensación llamada amor, cada día doy gracias a la vida por aquella oportunidad que se me dio y que juré no desperdiciar, y así lo intento. Intento que cada día tenga un motivo para celebrar, intento que cada día sea diferente, que mi pareja se sienta cada día la mujer más querida del mundo. Cada día que pasa es menos princesa y es más reina, porque cada día en que amamos nos hace crecer.
El amor es un largo camino, se sufre si no se trabaja, pero lógicamente no vale con tirar hacia adelante porque si, hay que mirar hacia donde vamos pero sobre todo con quién. Esa persona debe ir en el mismo rumbo sino el camino se convierte en un martirio.
Por eso no me gusta San Valentín, porque  es irreal, porque permite crear una imagen que muchas veces no es real, si de verdad quieres a tu pareja no le regalas rosas ni bombones hoy porque sea 14 de Febrero, se las regalas ayer,hoy, mañana y cada día que lo sientas, porque todos merecemos ser especiales cada día.
Creo que cada día debería ser el día del amor, cada día debería haber más te quiero y menos peleas, más besos y menos regalos "obligados".
Cada día es un buen día para amar a tu pareja, me parece bien que hoy se lo demuestres a él o a ella, pero hazlo cada día, el amor no se acaba el día 15 de Febrero, el amor se demuestra cada día que pasa y no hace falta tener a la persona delante, se puede amar y ser amado sin estar todo el día juntos, porque el verdadero amor no caduca, si lo cuidas está ahí. Por eso insto a todo el mundo a disfrutar el amor cada día y no solo hoy. Los pequeños detalles sorpresa valen más que los grandes regalos por ciertas fechas. El amor es una rosa especial, es eterna si la cuidas, pero cuidado que se puede marchitar si te olvidas de él.

Quiero aprovechar para mandar un mensaje a una persona que cada día hace posible esto, que no importa qué diga el calendario porque cada día me demuestra su amor y su apoyo incondicional. Gracias Tati, porque gracias a ti puedo escribir esto todos los días de mi vida porque cada día a tu lado es digno de celebrar por todo lo alto.
Eres lo mejor que me ha pasado, te quiero.

viernes, 10 de febrero de 2017

Un Desayuno Bajo las Estrellas (Capítulo IV)

Los días de la semana volaban como hojas movidas por el viento, casi sin darse cuenta Olivia se despertó el sábado y al cabo de un rato se acordó de la fiesta de Víctor, a la cual acudiría Felipe, por el que había suspirado desde hacía tiempo. Poco tardó en coger el portátil y esperar la videollamada con Ariadna y Mónica para hablar sobre que se pondrían esa noche. Olivia se ponía muy nerviosa cada vez que se tenía que arreglar, nunca sabía que ponerse y al final solía ponerse aquello en que sus amigas estuvieran de acuerdo.
Para ella esa noche tenía mucha importancia, era su mejor oportunidad para acercarse definitivamente a Felipe, anteriormente ya se habían visto en otras fiestas pero por una razón u otra nunca llegaba el momento que tanto ansiaba Olivia. 

La espera terminó y por fin se rompió el silencio con la voz de Mónica:

-Hola chicas, ¿Cómo vais? ¿Ya tenéis decidido qué os vais a poner? Yo si, me pondré este vestido azul cielo. -Dijo Mónica enseñando el vestido por la cámara.
-Uy qué guapa vas a ir. -Respondió de pronto Ariadna. -¿A quién quieres impresionar eh?
-Por favor no empieces otra vez con eso...
-Oye pues la verdad es que es precioso el vestido. -Añadió Olivia. -Seguro que te queda genial. Yo también me voy a poner un vestido, pero el mío es rojo carmesí.
-Pues yo voy a ir con tejanos y una camisa, paso de ir con vestido...-Dijo Ariadna.
-Para ser tú ya es mucho, creo que solo te he visto dos veces con camisa. -Contestó Mónica casi riéndose.

Ariadna era una chica sencilla, siempre vestía con ropa básica y cómoda, no se dejaba llevar por modas ni nada, era muy suya para vestir y aunque Mónica y Olivia se rieran a veces de ello, en el fondo la admiraban por ser capaz de llevar siempre lo que le apeteciera sin pensar en los demás.
Una de las cosas que más las diferenciaba era su entorno familiar, mientras Mónica y Olivia eran de familias adineradas en las que constantemente se tenían que arreglar, Ariadna tenía una familia normal, libre de compromisos y fiestas para estirados como decía ella.

-Por mucho que a mí no me gusten los vestidos, tengo que decir que iréis guapísimas seguro, siempre os digo que la verdad belleza es la natural. -Dijo Ariadna.
-Ya bueno, pero un poco de rimmel y pintalabios nunca van mal, además que no todas tenemos la suerte de estar guapas al natural como tú. -Contestó Mónica, quien en el fondo siempre había sido muy insegura consigo misma y lo intentaba esconder con ropa bonita y maquillaje.
-Si te aceptaras tal y como eres ya verías que...-Decía Ariadna cuando de repente les interrumpió Olivia.
-¿Chicas creéis que debería hablar con Felipe? Es que no sé, si que en alguna fiesta ha habido cierto acercamiento pero es que siempre se queda en eso y se rumorea que hace lo mismo con todas y la verdad es que no sé qué hacer.
-Una cosa cari, ¿Qué más da lo que digan sobre lo que hace las demás? Lo único que importa es que a ti te gusta y seguramente tú a él también, lo demás sobra. -Respondió Mónica.
-Yo no digo nada porque sabes que pienso a mi manera ja, ja, ja, pero bueno hagas lo que hagas te apoyamos. -Añadió Ariadna.
-Uff, no sé, de todos modos gracias amores por escucharme, sé que me pongo muy pesada con estas cosas y os lo coméis todo vosotras, si es que sois las mejores. En fin esta noche os veo allí, ya veréis lo bien que lo pasamos. Hasta luego.

Olivia cerró el portátil y se tumbó en la cama durante unos segundos. Las horas parecían siglos, y cada minuto miraba el reloj con la esperanza de que hubiera avanzado considerablemente, pero era inútil, cuanto más pensaba en el tiempo más lento parecía pasar. Buscando distraerse sacó de un cajón un cuaderno de dibujo y se quedó observando el retrato de una mujer durante un rato, tras el cual sus ojos empezaron a producir lágrimas que poco a poco iban bajando por sus mejillas hasta llegar al cuaderno.
De pronto su padre entró en el cuarto y la vio llorando con el dibujo ante lo cual la abrazó y le besó en la frente.
-¿Era preciosa verdad?
-La verdad es que sí, no hay día que no piense en ella, tu madre era una mujer fascinante, lo era todo para mí...
-Pero sin embargo este es el único recuerdo que hay de ella en esta casa, ni una foto, ni un cuadro, nada. ¿Por qué?
-Porque si cada día viera su cara no sería capaz de seguir adelante. Cada vez que veía una imagen suya más lejos la sentía así que decidí deshacerme de todo.
-Yo no pienso igual que tú, para mí está a mi lado cada vez que veo este dibujo, me acuerdo de como me arropaba por las noches y conseguía que durmiera tranquila, para mí aun está viva, en mi corazón siempre lo estará gracias a este dibujo que me permite no olvidarle nunca.
-Con el tiempo verás lo duro que es el recuerdo cielo, pero ahora olvídate de eso, tienes que vivir la vida, disfruta cada minuto, ¿No tenías esta noche una fiesta de hecho?- Dijo intentando cambiar el curso de la conversación.
-Sí, mira papá me pondré este vestido, ¿Qué te parece?
-Que estarás preciosa, como lo estaba siempre tu madre.- Respondió él visiblemente emocionado, -Bueno cielo me voy que tengo una reunión importante, pásalo muy bien esta noche.

Le volvió a besar la frente y se marchó. Olivia se quedó observando otra vez el retrato de su madre y tras besarlo volvió a guardarlo en el cajón.
Después de comer se puso a dibujar y el tiempo pasó volando hasta llegar la hora de arreglarse. Entonces se puso su vestido rojo y se maquilló. Cuando estuvo lista bajó a la puerta donde le esperaba un coche para llevarla a la fiesta, pues así lo había dispuesto su padre,

Al llegar allí se bajó del coche y de pronto vio como alguien se le acercaba corriendo y se le abalanzó de tal manera que casi se caen al suelo. Una vez pasado el susto se percató que se trataba de Mónica.
-¡Hola Oli qué guapa estás!
-Dios santo Mónica ¿Sabes el susto que me has dado? ¡Casi nos matamos! -Respondió Olivia todavía en shock.

Respiró un segundo y se fijó en su alrededor, la música sonaba por toda la zona, todo el mundo bailaba y bebía sin parar. Olivia miraba a la gente sin parar esperando ver a Ariadna pero no alcanzó a verla.
-¿Mónica aún no ha llegado Ari?
-Creo que no, pero no te preocupes ya llegará, ¡Vamos a disfrutar de la fiesta!

Las dos se dirigieron hacia el edificio donde parecía ser más intensa la fiesta pero por el camino una sombra apareció de la nada.
-Hola Olivia.
-La madre que te... Víctor casi me da un ataque, ¿Tienes que aparecer así de la nada como un fantasma?
-Lo siento... Por cierto, estás preciosa con ese vestido, el rojo te resalta el color de tus ojos.
De repente apareció otro chico por detrás de Víctor y les interrumpió:
-Madre mía Olivia estás que tela con ese vestido.
La cara de Olivia tomó rápidamente un color rojizo que no tardó en ocultarlo agachando la cabeza y sonriendo tímidamente.
-Hombre Felipe no te había visto llegar... -Dijo Víctor, no muy contento con la reciente aparición de Felipe.
-Oye veniros dentro a bailar, que la fiesta empieza ahora que habéis llegado vosotras. -Dijo Felipe.
-¡Venga vamos Oli que yo quiero bailar! -Exclamó Mónica.

Así pues mientras Mónica, Olivia y Felipe se dirigían al edificio principal a bailar, Víctor se quedó petrificado unos segundos, otra vez se le habían adelantado y esta vez en sus narices.
Durante un rato estuvieron los tres bailando hasta que de pronto Mónica recibió una llamada, era Ariadna que estaba llegando y le pedía que le fueran a buscar, ante esta oportunidad de dejar a Olivia a solas con Felipe les dijo que no se movieran que se iba a buscar a Ariadna.
En cuanto se fue Felipe se acercó al oído de Olivia y le susurró:
-Por fin solos.

martes, 3 de enero de 2017

Te atreves a soñar (Cap.IV)

CAPÍTULO IV

Sonó el despertador y me acerqué a apagarlo. Ya llevaba despierto un buen rato y me había dado tiempo de vestirme y todo.

-Buenos días cielo. -Dijo mi madre cuando entré en la cocina. -Parece que te hayas acostumbrado a ser puntual y hasta levantarte antes de la hora. ¿Será que te estás haciendo mayor? Ja, ja, ja.
-La verdad es que últimamente descanso muy bien y me levanto con mucha energía.
-Eso es muy importante para poder compaginar los estudios con el trabajo, la motivación es básica para sacarlo todo adelante, me alegra mucho que te vaya tan bien, por fin pareces feliz y todo.
-La verdad es que sí.

Mi madre abandonó la cocina mientras yo desayunaba y al quedarme a solas le di vueltas a sus palabras. Sin esperarlo, mi nueva vida era realmente prometedora, tenía un trabajo con unos buenos compañeros y la carrera me estaba gustando mucho y tenía a Patricia que me ayudaba a tener aún más ganas.

No había día que no consiguiera hacerme reír y encima era muy inteligente. Era tan mujer y tan niña a la vez.

Al bajar del bus me fui al cruce donde cada día me encontraba con ella y a los pocos minutos allí apareció.

-!Hola Josh! -Exclamó mientras se acercaba 
corriendo y me abrazó.
Me quedé un segundo en blanco por el abrazo pero recordé lo dulce y cariñosa que era con todo el mundo y conmigo sobre todo.
-Hola enana. -Dije mientras le respondía al abrazo.
Al separarnos, me miró fijamente y me dio un pequeño golpe en el hombro.
-!Oye no me llames enana! -Dijo indignada. -Que sólo me sacas... medio metro o así.
A medida que salían las palabras de su boca le costaba más aguantarse la risa hasta que no pudo más y empezó a reírse sin freno. 
-¿Qué tal te va por el trabajo? ¿Todavía ni te han echado ni has roto nada?
-¿Tengo que reírme o algo? No me hagas hablar de quién es la torpe que se tropieza por la calle...
-Dime que no me viste el otro día... Dios que vergüenza. -Dijo totalmente ruborizada.
-Fue muy divertida tu reacción, casi te pegas una leche y te incorporaste mirando a los lados no fuera que alguien se riera de ti. Ja, ja, ja.
-Pues no listo, nadie se rió, la gente tiene un poco más de corazón que tu.- Decía ella mientras yo me intentaba contener la risa, aunque sin mucho éxito y como era de esperar me llevé el correspondiente golpe de Patricia en el brazo.
-¿Le estás pillando gusto a esto de pegarme o qué? Ya verás, luego llegaré al trabajo y me dolera tanto el brazo que no podré trabajar y me echarán la bronca...-Puse cara de pena ante lo que Patricia se quedó petrificada un segundo y me dio un abrazo corriendo.
-No digas eso, que ya sabes que yo no te quiero hacer daño, es que me sale solo el reaccionar así es cosa de...-Cuando se percató de que me estaba aguantando la risa otra vez se separó al momento.- Que jeta tienes, tú solo querías que te diera un abrazo y no sabías cómo pedirlo, normal, mis abrazos son adictivos.
-Claro... Es eso... ¿Bueno entramos ya a clase o qué hacemos?
-¿No estarás insinuando que nos saltemos la clase? Yo soy una niña buena que siempre...
-¡Para nada!- Exclamé interrumpiéndola.
-Pensaba. Serías una mala influencia Josh Farrow, y yo soy una señorita muy responsable que no quiere malas influencias que le lleven por el mal camino.

Justo antes de empezar a subir las escaleras apareció un chico que al vernos se dirigió inmediatamente hacia donde estábamos.

-¿Pero dónde vas alma de cántaro a estas horas? ¿No puedes estar cinco minutos sin fumar o qué? -Dije bromeando. 

Aquél chico era Lorenzo un compañero de clase con el que cada vez me llevaba mejor pero no soportaba una cosa de él, fumaba y mucho, siempre que había un parón entre clases o algo lo aprovechaba para ir a fumar.

-Un piti a estas horas siempre apetece.-Dijo sonriente.- Hola Patricia, qué calladita te veo.
-Será que la has asustado con tu cara y tus pelos sin peinar macho. Bueno tío te vemos arriba.
-Ah sí eso, no subáis porque el profe no ha venido y tenemos libre.
-¿Y si vamos al bar? -Soltó Patricia de pronto, la verdad es que cuando se ponía a pensar en sus cosas y no hablaba era fácil olvidarse de que estaba allí.
-Luego soy yo la mala influencia...
-Josh tú eres la peor influencia que hay en esta universidad. Si por ti fuera todo serían plantas y árboles...
Me quedé mirando fijamente a Lorenzo un instante y comprendió que ese tipo de bromas no me hacían mucha gracia.
-Bueno sean del tipo que sean, ¿a ti te gustaría un mundo lleno de plantas no? Pues ya está. Vamos para el bar anda que al final me voy a encender el cigarro aquí dentro.

La verdad sea dicha, más allá de la primera impresión que pudiera dar, Lorenzo era una persona peculiar pero magnífica sin duda, siempre se ofrecía a ayudar a todos y era trabajador a pesar de las apariencias, cierto es que el estar siempre fumando, a veces hasta porros, y lo descuidado que venía a veces podía dar una imagen de él equivocada, pero lo cierto es que valía la pena conocer gente así. Él y Patricia eran lo más parecido que tenía a amigos y me sentía muy bien estando con ellos sobre todo porque entre ellos también había muy buen rollo.

El tiempo con ellos en el bar volaba, casi sin darnos cuenta llegó la hora de ir a clase y nos tocó correr para no llegar tarde. No sería la última vez que me tocara correr por culpa de Lorenzo y su facilidad para llegar tarde.

Novedades del Blog (01-2017)

Primero de todo quiero felicitar las fiestas y el año nuevo a todos, lo quise hacer en su momento pero me fue imposible porque no me funcionaba y tuve que cambiar la contraseña. Quiero pedir también disculpas por la casi nula actividad reciente del blog, se me juntaron exámenes, cosas de la universidad, el trabajo y para colmo un gripazo que me dejó K.O varios días y me ha costado recuperar la normalidad. Enero va a ser un mes duro a nivel de tiempo, pero me comprometo a subir al menos un capítulo a la semana, creo que es algo que puedo hacer en cuanto recupere la rutina y nada, que gracias a todos por seguir leyendo aunque últimamente no haya habido novedades. Para este año nuevo tengo ya preparadas varias historias nuevas que iré escribiendo poco a poco a medida que las demás vayan avanzando. También muy importante, quiero agradecer públicamente a Tati, mi novia, todo el apoyo que me da pues es ella quien lleva todas las cuentas tanto de Twitter, Instagram y de más.
Así que eso, espero que hayáis pasado unas felices fiestas y tengáis ganas de empezar el año leyendo, yo desde luego tengo muchas ganas de seguir escribiendo este año que entra.
Gracias a todos,
Rubén.