Un Desayuno Bajo Las Estrellas (Capítulo III)

CAPÍTULO III

La llegada de Sam había revolucionado por completo a la clase, no dejaba indiferente a nadie, les animaba a romper los esquemas aprendidos para improvisar pero a saber controlar las ideas, cosa que no todos eran capaces de entender o compartir.
-Suerte tiene de ser amigo de Monroy que sino ya estaría en la calle. Dudo mucho que el decano aprobase que de las clases a su gusto sin seguir un plan docente. -Murmuró Víctor.
-Seguro que si tu padre hablara con el decano le echaría, ¿Qué es esto de que vengan de la calle a enseñarnos? -Le respondió Antonio, que siempre le daba la razón en todo lo que dijera.

La conversación continuó en la puerta de la clase hasta que Olivia llegó y Víctor se fue corriendo a hablar con ella.
-Hola Olivia, ¿Qué tal te va el día?
-Hola, bien, bueno lo bien que puede ir cuando acaba de empezar, digo yo. 

Víctor siempre se había comportado como un tonto riéndose de la gente, pero cuando veía a Olivia se transformaba, aparentemente, en alguien totalmente diferente, a veces llegaba incluso a arrastrarse por ella, aunque sus tácticas no parecían dar mucho éxito.
-Tienes razón ja, ja, ja. Oye el sábado celebro una fiesta en mi casa, ¿Supongo que vendrás no? Va a venir todo el mundo.
-Mmm me habían comentado algo, sí, supongo que iré. -Respondió y sin dar lugar a más conversación se marchó hacia Mónica y Ariadna que ya estaban sentadas en clase.

Las saludó y se sentó en el hueco que había entre las dos. La cara de Olivia era, como siempre que hablaba con Víctor, el reflejo del cuento de nunca acabar. Desde hacía años rechazaba todas sus peticiones pero aún así él seguía insistiendo. 
Ariadna no tardó en notarlo y se interesó por la conversación de la puerta.

-¿Qué, ya te ha suplicado que vayas a su fiesta?
-Pues sí...¿A vosotras os ha dicho algo?
-Él directamente no, ya sabes que no tenemos categoría para ser invitadas directamente por Víctor Valdepeñas, nos lo ha venido a decir su comeculos personal. -Dijo Mónica.
-Dirás tu gran amor. -Puntalizó Ariadna.
-¿Es que nunca vas a dejar de sacarme el tema? Eso es el pasado y qué quieres que te diga no me arrepiento de haber salido con él, era un buen chico y no tenía nada que ver con el tonto que es ahora. 

La relación entre Mónica y Antonio era un tema muy recurrente para las bromas de Ariadna puesto que sabía la rabia que le daba.
-Por cierto Olivia, ¿A que no sabes quién irá a esa fiesta? 
-Pues no, pero dudo que consiga que quiera ir... 
-¿Ah no? ¿Y si te digo que esa persona es un tal Felipe?
-¿Qué Felipe? ¿Quién tú ya sabes?
-¿Quién si no?

Al momento la piel de Olivia se puso totalmente roja, fácil de apreciar debido a lo blanca que era.
-Me da que a alguien le han entrado unas ganas repentinas de ir. -Dijo Mónica.
-Que va, que va, solo me parece guapo, nada más...- Contestó Olivia.
-La última vez desperdiciaste tu ocasión y te arrepentiste durante meses, no seas tonta esta vez, sabes que él también está coladito por ti. Y no digas que tu no porque solo con oír su nombre te sonrojas. -Sentenció Ariadna.
-Bueno no sé, ya veré que pasa, pero por favor no me metáis presión que ya sabéis que me pongo muy nerviosa.

Mientras tanto los demás acababan de tomar asiento y a las nueve en punto apareció Monroy por la puerta, tan serio como de costumbre, y se sentó en su sitio esperando que la clase quedara en silencio. Una vez todos se callaron Monroy abrió la carpeta que llevaba y sacó varios papeles en blanco.
-Ayer hablé con el decano y aprobró el que Sam sea profesor auxiliar y además ha aceptado el que hagamos clase partida. -Dijo.
De pronto el silencio que reinaba en la clase se transformó en decenas de conversaciones paralelas entre alumnos que parecían no entender a qué se podía referir Monroy.
-No empiecen a hablar entre ustedes y déjenme explicarles. La clase partida consistirá en que martes y miércoles dividiremos la clase en dos, una mitad tendrá clase con Sam y la otra mitad, y al día siguiente será a la inversa, teniendo así una vez a la semana una clase con él y dos conmigo.
Monroy entregó los papeles que había sacado y se los entregó al alumno que tenía justo en frente para que se fueran inscribiendo.
-Ahora les daré un papel en blanco donde deben apuntar su nombre o en martes o en miércoles en función de lo que prefieran, les pido que si un grupo ya tiene veinte personas sean razonables y se apunten al otro día para que sean grupos equitativos.
Al momento Olivia, Ariadna y Mónica se miraron entre ellas y empezaron a hablar sobre qué día escoger:
-A mí me da igual hacerlo un día u otro la verdad. -Dijo Mónica.
-No creo que haya diferencia entre martes o miércoles, al menos no es un lunes y podemos estar las tres juntas. -Dijo Ariadna.
-Bueno a mí si me importa el día. -Dijo bruscamente Olivia. -Quiero ir el día que no vaya Víctor, es lo único que pido.

El papel iba pasando de alumno en alumno y finalmente llegó a los que estaban al fondo como ellas tres, al llegar a manos de Mónica esta alarmó a las otras de las circunstancias.
-Me da que es imposible evitar a Víctor, el grupo de los martes ya está cerrado... Tienes mal suerte querida.
-¿Estás de broma? ¿Voy a tener que aguantarle y más sabiendo en el plan que se pone con el nuevo? Para una maldita vez que le podía evitar... -Dijo Olivia.

Una vez ya estuvieron apuntadas en la lista, a pesar del descontento de Olivia, continuaron hablando entre ellas.
-Bueno, ¿Qué tienes pensado hacer con Felipe? -Preguntó Mónica.
-¡Eso, eso! ¿Le vas  decir de salir algún día o qué? -Añadió Ariadna.
-Desde luego lo que me apetece ahora mismo es mandaros de paseo un rato, por dios dejad ya el tema que por mucho que insistáis no voy a saber antes qué hacer. -Respondió Olivia algo molesta.
-No veas como se ha puesto...-Dijo Mónica.
-Déjala, ya verás que a la que lleve uno o dos cubatas ni se lo pensará y querrá que le ayudemos. -Añadió Ariadna.
-Si bueno, lo que vosotras digáis... Pero no pienso cometer ninguna estupidez, ni por vuestra influencia ni por el alcohol porque no pienso beber.
-!Ja! Esa si que es buena ja, ja, ja.
-Di lo que quieras Ari pero no voy a beber, al menos no esta vez.
-Oye Olivia yo me tengo que ir al centro, hoy no te puedo acercar a casa lo siento...-Dijo Mónica mientras preparaba sus cosas para irse.
-No te preocupes si seguro que llamará a su padre y le mandará a alguien. Para que usar el transporte público pudiendo contaminar más el planeta con el humo del coche. 
-Pues mira por donde hoy sí voy a llamar a mi padre...-Contestó Olivia. -Pero siento decirte que mi coche contamina igual que el de tu novia.
-Ya está va. Yo me voy chicas, os veo mañana.
Tras la marcha de Mónica cesaron las puyas entre Ariadna y Olivia viendo que no iban a llegar a ningún sitio y cada una siguió su camino. 


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