Te atreves a soñar (Capítulo I )

CAPÍTULO I
-Ya hemos llegado chicos, bienvenidos a Barcelona, el hogar de vuestro padre y ahora también el nuestro, coged las maletas y seguidme.-Nos dijo nuestra madre cuando se detuvo el coche justo delante de nuestro nuevo piso.
-¿Qué piso es?-Pregunté.
-Sexto primera.-Respondió.
Al bajar del coche la primera impresión fue clara, aquel no era el lugar que yo deseaba, todo eran edificios altos que tapaban el sol y poca vegetación, había mucha gente pero pocas parecían personas, casi todos trajeados con cara de estrés y de no ser dueños de su vida.
Una vez subimos las maletas vi a mi madre en el balcón mirando la calle y salí con ella.
-¿Mamá exactamente en qué parte de Barcelona estamos? Todas las calles me parecen iguales.-Dije.
-Estamos en l’Eixample, la Barcelona más céntrica.-Respondió, ella había vivido aquí cinco años con mi padre así que conocía la zona.
-La verdad es que estoy muy perdido, no conozco nada de por aquí y miro las calles y todas me parecen iguales, soy un chico de campo y esto es todo lo contrario, todo son carreteras y edificios. Sé que es lo mejor para la empresa y que también lo haces por el sueño del yayo pero, ¿Por qué nosotros? Ya teníamos una vida hecha tras varios cambios, todo estaba bien, no logro entender por qué tenemos que hacer esto nosotros.-Contesté profundamente molesto.
Mi madre resopló y me instó a entrar en casa para hablar con calma:
-Hijo sé que este no es el lugar en el que desearías vivir, créeme que yo nunca quise volver aquí, no es una zona agradable, todo el mundo va de un lado a otro como tú bien dices sin importarle nada, pero esto es el centro de Barcelona, era la única manera de que yo pudiera trabajar y tu padre no tuviera que coger el tren cada día y apenas pasara tiempo en casa, siempre has querido que pasara más tiempo contigo y ahora podrá pasarlo, creo que es un sacrificio conjunto que en el fondo tiene sus beneficios.-
-Claro que quiero pasar más tiempo con papá pero todo a lo que hemos renunciado... Nuestro estilo de vida, la tranquilidad, el tener la naturaleza cerca para así tener calma... ¿Y qué pasará con Lucy? ¿Dónde va a estudiar?-
-Josh te juro que te entiendo y fue este mismo sentimiento el que me hizo volver a Estados Unidos pero tengo que pensar en lo mejor para vosotros, aquí tienes buenas universidades donde estudiar y Lucy irá a un colegio muy bueno que he encontrado, vale bastante dinero pero vale la pena porque me aseguro que tendrá muy buena educación. Entiéndelo este sacrificio es necesario para todos, incluso si quisieras tomar mi puesto en la empresa ya no sería suficiente, sabes que tu abuelo no está muy bien de salud y en cuanto se muera la empresa se dividirá entre hermanos,  hijos y empresas accionistas, así que haz cuentas, ¿Crees que podríamos vivir de eso? Como mucho nos tocaría una tienda en Nashville, tú sabes que ya cobré gran parte de mi herencia para  venir a España y pagar el tratamiento de tu abuela y por lo tanto que recibiría sería apenas nada, ¿Por qué crees que mi propio padre me aconsejaría volver aquí cuando siempre ha querido tenerme a su lado? Sus hermanos no van a darnos nada y ya sabes que de los míos solo me hablo con tu tía Kate, todavía siguen enfadados porque cobrara la herencia por anticipado, son demasiado avaros para entenderlo, preferían que pidiera un crédito. Aquí el potencial de ventas es muy grande, podríamos expandirnos por toda España y quién sabe si por Europa, pero para ello depende de que triunfemos aquí en Barcelona. Sólo quiero dejaros a Lucy y a ti lo mejor posible, que no todo sean deudas que pagamos con el dinero de tu abuelo y para ello debemos empezar de cero, cielo espero que algún día me entiendas y me perdones.- Dijo.
Mi madre siempre ha sido una persona muy fuerte, una de esas que cuando se decide a algo no se detiene hasta conseguirlo y cuando se trataba de su familia aún era más eficaz, vendería su alma al diablo por asegurarse una buena vida para sus hijos. Pero jamás la había visto tan preocupada como la acababa de ver, supe al momento que algo malo había detrás de su decisión pero intuí que quizás no era el momento de preguntarle, lo mejor era ayudarla con una sonrisa y dando lo mejor de mí, así que me fui a mi habitación a poner mis cosas en orden. Nada más entrar pude apreciar algo que me sacó una sonrisa: mi madre se había encargado de comprar una estantería muy grande para mis libros en la cual pudiera separar los libros por género sin mezclarlos para tenerlos ordenados, un detalle muy propio de ella, la verdad es que la habitación era espaciosa y tenía algo básico para mí como lo era una ventana que diera a la calle, en la casa anterior mi ventana daba al patio interior y era horrible. Una vez lo tuve todo colocado fui a ver si mi madre necesitaba algo pero para sorpresa mía ya estaba todo en orden y mi madre estaba viendo la tele con Lucy así que la única duda era si comeríamos en casa o iríamos fuera:
-¿Mamá dónde comeremos hoy? Porque la verdad es que tengo bastante hambre…-
-¡Yo también tengo hambre mamá!-Exclamó Lucy.
-Pues comeremos aquí pero estoy esperando porque tu padre me ha dicho que traería algo especial pero todavía no sé a qué hora vendrá porque primero tenía que pasar por su oficina a recoger unas cosas, ahora le llamo para preguntarle si quieres.-Dijo cogiendo el móvil.
-No tranquila mamá, no pasa nada puedo esperar un poco más.-Le contesté, le di un beso en la frente y volví a mi habitación.
No pasó ni un cuarto de hora tras hablar con mi madre y por fin llegó mi padre con una bolsa en la mano y con una sonrisa nos dijo:
-Sé que estáis hambrientos y sé que os he hecho esperar, pero creedme que cuando lo probéis reconoceréis que ha valido la pena. Sobre todo tú Josh.-Me dijo y me guiñó el ojo.
-Lucy prepara la mesa que vamos a comer, Josh tú ayúdale con los vasos que ella no llega.-Dijo mi madre.
Una vez la mesa estuvo ya preparada mi padre reveló la gran incógnita: había traído lo que parecía ser un pollo a l’ast pero olía increíblemente bien, quizás era el hambre lo que hacía que pareciera tan apetecible.
Dicho eso mi padre repartió la comida en los platos y sucedió algo realmente inédito en nuestra familia: nadie dijo una palabra mientras comíamos. 
¿La verdad? La comida es una de las cosas que menos he añorado de Nashville, aquí en España se come muy bien y aunque alguna vez mi padre nos había preparado una paella u otras comidas típicas españolas yo disfrutaba cada vez que íbamos a comer por ahí y podía degustar todo tipo de comida. 
La tarde pasó bastante rápido ordenando los libros en la nueva estantería y escuchando música, ya a la noche, durante la cena, mi madre usó su instinto maternal para dejar al descubierto que no me había movido todavía con el tema de la inscripción universitaria y ella sabía que la mejor manera de espabilarme era un toque de atención delante de mi padre:
-Bueno Josh cuéntame, ¿Cuándo tienes que ir a matricularte a la universidad? No te podrás quejar de tenerla lejos.
-Pues… resulta… esto…-Dije dubitativo intentando encontrar una respuesta que me salvara pero la mirada penetrante de mi madre me hacía imposible decir una sola palabra sin tartamudear a sabiendas que sería mentira.
-Desde luego Josh has tenido toda la tarde, no me digas que has estado organizando tus cosas porque cuando he pasado por ahí ya lo tenías todo listo y estabas escuchando música en tu cama, el que quiere estudiar eres tú no lo olvides, los demás no tenemos por qué estar detrás de ti para que hagas las cosas que necesitas para ti. Espero que mañana lo tengas todo claro cuando te pregunte a la hora de comer.-Dijo mi padre y para no dar rienda suelta a que la conversación se alargara con mis escusas, cogió su plato, lo metió en el lavavajillas y se fue al sofá a ver la televisión. Mi padre no era una persona muy habladora, desde hacía ya algunos años era muy reservado y breve, nunca perdía el tiempo y era directo.
En cierto modo les comprendía, debería ser más espabilado en algunas cosas pero bueno, no lo hacía a propósito, simplemente me ponía a pensar en otras cosas y se me olvidaba. Pero a pesar de que en el fondo lo veía normal, me fui a mi habitación cabreado por la bronca. Al poco rato alguien llamó a la puerta; era mi madre.
-¿Vienes a reprocharme algo más?-Le dije con mala cara.
-Créeme hijo que lo último que quiero es joderte, simplemente era un toque de atención necesario, sé que eres maduro para muchas cosas, muchas veces lo eres con las cosas importantes, pero muchas otras no lo eres con tus cosas, Josh tienes veintiún años y debes empezar a espabilarte por tu cuenta, no puedes esperar a que los demás te digan siempre lo que tienes que hacer, necesitas tener iniciativa propia y es algo que vas a tener que usarlo durante toda tu vida en numerosos aspectos así que no lo olvides. Sé que te ha molestado que metiera a tu padre pero era la única forma de asegurarme que para mañana tendrías todo listo para evitar otra discusión con tu padre, y créeme que cuando averigües lo que te hemos pedido me agradecerás lo que he hecho. De todos modos piensa que nosotros lo que queremos es lo mejor para ti. Buenas noches cielo.-Me dijo, me dio un beso en la frente y se fue cerrando la puerta con cuidado de no hacer ruido.
Aquella conversación me dio qué pensar, ¿Qué quería decir mi madre con lo de averiguar lo que me han pedido? La duda me inundó la cabeza en cuestión de segundos así que encendí el viejo portátil y busqué aquello que debía saber y en cuanto lo vi lo comprendí: ¡La matriculación era el día quince de Julio y estábamos a día trece por la noche, me quedaba solo un día para preparar toda la documentación y yo sin saberlo! Si no hubiera sido por mi madre no la habría podido hacer, en cierto modo me alegré de aquella bronca pero seguí un rato dándole vueltas, convencido de que su manera de avisarme podría haber sido otra en vez de tener que meter a mi padre. Al día siguiente tenía claro que no podía perder el tiempo y lo primero que hice fue preparar toda la documentación que necesitaba. 
Una vez tuve preparados todos los documentos mi madre decidió llevarnos a Lucy y  a mí a dar una vuelta por la zona. No tenía muchas ganas de dar ese paseo pero la verdad es que me sorprendió gratamente. Bajar por las Ramblas en verano es especial, están llenas de gente de todas partes del mundo y allá donde vas tienes gente haciendo espectáculos, lugares de ocio y locales promocionándose, Barcelona era bonita si te parabas a observarla detenidamente, para acabar cenamos en el puerto. Sin duda mi madre consiguió lo que quería, darme una sorpresa y demostrarme que no todo era acera y casa.
Una vez en casa me metí en mi habitación con mi música y me puse la alarma para no llegar tarde a la matriculación. No tardé mucho en dormirme… había sido un día completo, con mucho ajetreo por la mañana y  relax por la tarde pero eso no quitaba el cansancio que había acumulado. Pero llegué a una conclusión: quizás si hacía como decía mi padre y le daba una oportunidad a conocerla de verdad, Barcelona me acabaría gustando mucho, aunque no me quitase de la cabeza Nashville. 




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