miércoles, 21 de diciembre de 2016

Lo que realmente queremos

Uno de los aspectos más importantes de la vida es tener claro qué queremos hacer con ella. Algo que de pequeños dejamos pasar porque ya lo decidiremos cuando seamos mayores, pero entonces, hasta que encontramos nuestro camino en la vida ¿Por qué luchamos? No hay que obcecarse con estudiar cualquier cosa porque sí si lo que queremos es ser mecánico, socorrista u odontólogo... Hay que tener claro la razón de cada paso en la vida, que ese paso te acerque un poco más a lo que deseas, busca como hacerlo y llévalo a cabo. Es muy posible que sea más fácil decirlo que hacerlo pero algo fundamental para lograrlo es tener personalidad, estudiar aquello que nosotros queremos y no aquello que esté mejor visto o donde vayan nuestros amigos. Si contamos con el handicap que de pequeños se nos suelen cortar las alas a los soñadores, no hay que perder la esperanza, si lo que quieres es ser profesora, enfermera, dibujante, actriz o cualquier otro oficio al cual no sea fácil acceder, gánate el derecho a hacer lo que quieres, mucha gente en el mundo no puede lograrlo por falta de medios, pero tú sí que puedes. En vez de perder el tiempo con lamentaciones, mentalizate de que el camino es duro porque la meta vale la pena.
El mío es un claro ejemplo, un soñador en toda regla, a veces llegando a fantasear con un brillante futuro, no es fácil querer dedicarse al mundo de las artes literarias pero ante las grandes dificultades está la grandeza de mi sueño. Cierto es que los factores externos, como el tiempo,  son un pequeño obstáculo más en una carrera que no es de sprint si no de fondo, con pequeñas dosis de ilusión es más fácil seguir el camino, nadie garantiza el éxito pero es lo que queremos.
Y tú, ¿Estás haciendo aquello que realmente quieres? Nunca es demasiado tarde para ser valiente y enfrentarte cara a cara con tus sueños, el tú del mañana te lo agradecerá.

Pd: consejo de soñador,
A veces nuestros sueños no son aquellos que nos dan de comer, quizás son los que  nos dan la verdadera felicidad tras el trabajo, los sueños pueden estar en pequeñas dosis. El éxito no se persigue, llega con el esfuerzo. Lo que hagas hoy quizás no tenga un resultado mañana o pasado, quizás no llegue en meses, pero todo esfuerzo tiene su recompensa.

martes, 13 de diciembre de 2016

Los consejos

Todo el mundo creémos, a veces, que sabemos dar consejos, que el hacerlo de corazón lo es todo, que tenemos razón. La vida me ha demostrado lo contrario, puesto que no hay dos consejos iguales, pues no hay esa igualdad entre las personas, y no va a ser igual el resultado en diferentes personas. De hecho hay consejos y consejos, es fácil aconsejar entre dos prendas de ropa, es facil aconsejar sobre qué o dónde comer, pero en lo que de verdad importa no es tan simple.
Antes de dar un consejo debemos dejar de usar nuestro paradigma y ponernos en la piel de la otra persona para intentar entender su situación, aún con eso no tenemos asegurado el éxito. Hace falta observar el entorno, la sociedad, todo aquello que envuelve al asunto sobre el que aconsejamos.
Probablemente lo más duro sea decir la verdad cuando sabes que es lo que la otra persona quiere oír, muchos se quedan ahí, creen que un buen consejo es aquél que nos permite escuchar lo que queremos, eso no nos hace mejores amigos, ser falso aún con la mejor de las intenciones no es justificable, si de verdad le importas a la persona, esperará que seas sincero con ella, que realmente le ayudes con algo aunque de primeras le duela.
Es muy poco agradable decir cosas duras cuando te piden consejo pero es necesario, ayudar a dar el paso para ver la realidad, a solucionar el verdadero problema. Pero es lo correcto.
Los consejos tienen una función y esa no es consolar, hay gente que confunde ambos términos, la verdad es amarga pero tarde o temprano deberémos afrontarla.
Quédate con la persona que te haga llorar con sus consejos pero de verdad esté ahí para ayudar y no con quién te diga buenas palabras que no hacen nada y luego no están cuando le necesitas.
No es tan fácil aconsejar, pero a veces nos cuests más dejarnos aconsejar pues no hay más ciego que el que no quiere ver

miércoles, 30 de noviembre de 2016

¿Y si...?

¿Y si hubiera más nosotros y menos yo?
¿Y si no tuviéramos a despertarnos de nuestros sueños?
¿Y si tuviéramos el valor de decir aquello que siempre pensamos?
¿Y si en vez de quitarnos las cosas las compartiéramos?
¿Y si en vez de criticar nos ayudáramos a mejorar?
¿Y si los pequeños problemas no hundieran a grandes personas?
¿Y si el reloj nos marcara solo la hora y no la vida?
¿Y si no hubiera adiós y tan sólo fuera hasta luego?
¿Y si alzáramos la voz sin miedo a ser ignorados?
¿Y si esto fueran algo más que suposiciones?
¿Y si de verdad hiciéramos las cosas en vez de pensar qué pasaría si...?
¿Acaso no sería un mundo mejor si todos aplicáramos esto?
Hacer un mundo mejor sólo depende de ti, olvida el "y si" y atrévete a lograrlo.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Las artes de la vida

A veces, cuando pienso en mi vida, me doy cuenta que es como una película, tiene un guión que se va escribiendo poco a poco por un guionista, que es cada persona, y al final de todo obtenemos una historia con diálogos e interacciones con los demás. Pero al igual que en el cine, lo que marca la diferencia entre las buenas y las mejores historias son los elementos audiovisuales. Imágenes y sonido.
Personalmente, no sé que sería de mi vida sin la música, allá donde voy ella me acompaña, sienta lo que sienta siempre hay una canción que lo expresa, le da ritmo a mi vida. Podría asociar una canción a cualquiera de mis recuerdos, la música es la banda sonora de mi vida, la que hace más bonitos los momentos bonitos, la que me ayuda a desahogarme cuando lo necesito y la que me permite expresar mi descontento o alegría, ella nunca me falla. Por la mañana me ayuda a despertarme y por la noche a dormirme, cuando quiero estudiar me ayuda a concentrarme, es sencillamente una parte imprescindible de mí.
Otro de los artes de la vida es la imágen, entendiéndola por las fotos y los vídeos. Quizás nosotros no les damos el valor que tiene porque ya hemos nacido con ello, pero debería asombrarnos el poder guardar un trozo de nuestra vida en un papel o en pen drive, poder ver cosas que pasan en la otra punta del mundo o de hace 40 años. Una solo foto es capaz de decir mucho de nosotros mismos, es el reflejo del momento, es ese elemento que en nuestra vejez nos servirá de memoria. Nos permite viajar al pasado como si fuera lo más normal y cada día estamos más cerca de él con las nuevas tecnologías. Cada foto que tengo expresa algo y lo mejor es que puedo hacer miles de copias de aquellos momentos que más aprecio.
Cierto es que no nos deja viajar en el tiempo y cambiar aquello que queramos, pero una foto con música me permite acercarme lo suficiente para volver a vivir ese momento en mi mente. Hoy en día ha evolucionado mucho el arte, ha aumentado la capacidad de memoria y guarda nuestros recuerdos y los podemos ver repetidos una y otra vez. Por ello para mí, la música y las imágenes y vídeos son los artes de mi vida, son parte de mí y aprecio cada segundo de mi vida que comparto con ellos.
Inmortalizad cada momento que podáis con una canción o una imagen pues entonces será eterno, el arte nunca muere, sólo se reinventa.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Amistades

Las amistades, las amistades son un tema tan complejo como el propio amor, encontrarle una definición que nos haga entender su realidad es casi imposible puesto que existen muchas clases de amistades:
-Están las que son un desde siempre para siempre, esas amistades que por mucho tiempo que pase nunca se van, que se forjan con miles de momentos y locuras juntos. Puede que a veces nos separemos pero esta clase siempre vuelve pues su lugar está a nuestro lado, aunque hablemos poco, cuando de verdad hace falta están ahí y realmente nuestra vida no sería la misma sin esas amistades, son dignas de ser consideradas familia.
-Están esas amistades que al principio no arrancan del todo. Todos hemos tenido alguna así, alguien con quien al principio no teníamos relación de verdad y han acabado volviéndose alguien muy importante en nuestra vida. Quizás sea necesario mucho tiempo para consagrarlas pero al final valen la pena, son esas pocas personas que quizás no hemos tenido siempre al lado pero que les queremos en nuestro futuro sin duda alguna.
-Están esas grandes amistades que se acaban, esas duelen mucho, personas que creíamos imprescindibles en nuestras vidas y que al final se van, luchar no siempre funciona, a veces es mejor dejar que mueran, algunas resucitan cuál fénix aunque con menos fuerza y otras quedan enterradas para siempre.
-Están las amistades sociales, esas que puedes pasarte media vida sin saber de ellas pero cuando te reúnes con ellas parece haber una gran amistad. Con estas nos podemos llevar decepciones si no sabemos distinguirlos de los amigos de verdad.
-Están las amistades a distancia. Prácticamente todos hemos tenido una amistad que no vivía cerca nuestro o que se mudaba y la amistad proseguía. A veces son las mejores pues no hay necesidad de ser falso, si quieren estar a tu lado lo estarán, no hay una rutina conjunta que les obligue a mentirte. Con estas podemos pasar horas y horas sin parar de hablar y contamos nuestras vidas diarias y cada vez que las vemos disfrutamos una barbaridad. Estas amistades vale la pena conservarlas si de verdad lo son, no hay distancia suficiente para romper una verdadera amistad.
-Están las personas que con el tiempo tienen una diferente visión. Ya no nos necesitan tanto, son amigos pero no son dignos de ser considerados familia, a veces ocurre que una persona cambia por las circunstancias que sean y eso nos aleja, creando una amistad más basada en el pasado que en presente, suelen doler si no somos capaces de aceptar la nueva amistad.
-Las nuevas amistades siempre suelen ser un soplo de aire fresco, a veces nos precipitamos a la hora de catalogarlas y nos llevamos decepciones por no ser realistas, debemos dejar que el tiempo las ponga a cada una en su clase.
-Por último están las parejas que a la vez son nuestr@ mejor amig@, que la persona que amas sea capaz de entenderte como tu mejor amiga es algo que no se puede explicar con palabras, una grandísima suerte sin duda.

Las amistades nos traen miles de  recuerdos y momentos que formarán parte de nuestra historia y de quiénes somos. Yo no entiendo mi vida sin mis amistades. Muchas me han dado grandes momentos y miles de horas de risas, otras también me han hecho sufrir a base de decepciones, marchas o simplemente por darles una importancia que no es correspondida.
¿Qué sería del Quijote sin Sancho Panza? ¿De Frodo sin Sam? ¿De Han Solo sin Chewbacca? Quizás no serían nada, pues eso nos pasa a todos. Es muy importante saber distinguir a qué clase pertenece cada persona y tratarla acorde a ello, y a los de verdad cuídalos porque suelen ser muy pocos pero son el mayor tesoro que hay en la vida.
Como se suele decir, los amigos son la familia que escogemos, pues escoge bien y te acompañarán el resto de tu vida.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Te Atreves a Soñar (Capítulo III)

CAPÍTULO III
Mientras en la universidad todo avanzaba muy tranquilo los primeros días con Patricia, en Line Up todo fue distinto tras la inauguración.
Tras unos días frenéticos en los cuáles me vi superado por la cantidad de clientes, poco a poco la tienda entró en la dinámica propia de finales de septiembre.
La verdad es que me estaba empezando a gustar, cosa que no esperaba pues no era muy abierto a tratar con desconocidos y día a día me sentía más cómodo haciéndolo, eso se notaba mucho en la relación que tenía con mis compañeros, Leire era la perfecta jefa para un grupo joven, era enérgica, alegre y sabía mandar sin ser borde. La verdad es que consiguió hacer de nosotros una piña, mi relación con ellos era muy buena, especialmente con Lucas, un chico de más o menos mi edad que a pesar de su timidez era muy divertido e interesante, algo que me recordaba a mí.
Me daba rabia reconocer que mi madre tenía razón, al final no era tan malo aquello, pese a que seguía sin estar totalmente convencido de estar tanto tiempo en Barcelona, a la que pudiera ne iría.
Las cosas en casa iban mucho mejor, mi padre tenía menos estrés y eso se notaba en su humor y en su cara, podía dormir más y sobre todo podía pasar más tiempo con nosotros.
Lucy maduraba a una velocidad que me costaba asumir, a su edad a mí me sacaron de mi país y fue realmente duro, ella sin embargo vivía su segunda mudanza como si fuera algo cotidiano, parecía que a ella le venía bien el ambiente de Barcelona, allá donde fuera tenía un libro en la mano y cuando se lo acababa cogía otro de cualquier biblioteca, ella era feliz, mis padres también, quizás si yo pensara menos también lo podría ser.
Una de las cosas que me gustaban de la uni era la energía que me transmitía Patricia, aunque yo fuera agotado de trabajar el día anterior siempre era capaz de animarme y activarme, su vitalidad eran me hacía sentir como si hubiera dormido las doce horas que quisiera.
No llevabamos ni un mes de clase y parecía conocerla de toda la vida, me contaba cientos de anécdotas sobre su vida sin miedo a qué pudiera pensar de ella, quizás yo no fuera tan valiente, quizás se alejara si supiera como había sido antes, prácticamente no había tenido relación con ninguna chica y aquella que ejercía de excepción acababa resultando peor.
Un día de noviembre, al salir de clase, volvió a preguntar por mi vida, a pesar de que cada día le decía que ya le contaría, ella insitía en querer saber, después de todo ella confiaba en mí y siempre conseguía hacerme sentir cómodo así que aquél día decidí que quizás ya era hora de abrirme un poco.
-Bueno va, cuéntame algo de tu vida, no sé lo que quieras, si sirve para conocerte un poco más ya me vale.
-Mmm, déjame pensar... Vale ya sé, te voy a contar algo que ni te imaginas. Me llamo Josh y soy de Nashville.
-...¡Venga va en serio!
-Si hablaba totalmente en serio ja, ja, ja.
-¿De verdad? No lo sabía, tan sólo lo habré escuchado unas cien veces y probablemente sea lo único que sepa de ti. Cuéntame algo que no sepa va. -Me puso tal sonrisa que fui incapaz de negarme.
-Bueno si te voy a contar prefiero estar sentado en algún sitio.
-Vale, vamos a alguna cafetería o algo, hoy invito yo, que no todos los días una consigue que Josh Farrow cuente algo sobre su vida.
No tardamos en encontrar una cafetería donde sentarnos a hablar y una vez pedimos lo que quisimos cogí aire y lo solté:
-Mira Patricia, yo no he tenido una infancia fácil la verdad, no porque mi familia sea mala, pues son lo mejor que hay en este mundo, pero no es fácil cambiar de país con diez años, dejar Nashville e irnos al pequeño pueblo de Constantí, todo cambió, el idioma con el que hablábamos en casa, nuestras costumbres, todo. Desde el principio fui con niños más pequeños que yo para así poder aprender bien el idioma, realmente tardé tiempo en acostumbrarme y cuando lo conseguí nos tuvimos que mudar a Reus. Allí seguía siendo el grande y se empezaba a notar mucho, no podía jugar con mis compañeros porque les hacía daño por tanto estaba todas las tardes solo, al final acabé jugando a tenis y la verdad es que me sigue encantando, y allí conocí...bueno da igual, no importa. Creo que por hoy ya he contado mucho. -Dije seriamente. - Si no no tendré qué  contarte otro día. -Añadí intentando quitarle hierro al asunto.
-Tienes razón, me has contado mucho más de lo que esperaba, muchas gracias Josh Farrow por abrirte y dejar que te conozca un poco mejor.
No sé si se notó tanto mi reacción pero Patricia cambió el chip al momento, empezó con una actitud mucho más bromista, quizás intentando que no pensara en aquello que me dolía interiormente. Era como si no pudiera ocultarle nada, como si me leyera los pensamientos cada momento y actuara acorde a ellos, pero consiguió a base de chistes y bromas que olvidara lo que me había rallado. Cada minuto con ella no tenía precio, tal vez valiera por todos los momentos que había pasado solo. Solo recuerdo que el tiempo con ella volaba.
Llegó el momento de irnos y mientras se iba al lavabo conseguí pagar la cuenta sin que se diese cuenta y al salir cayó en que yo la había pagado.
-Oye, ¿Quién te ha dado el derecho de pagarme el almuerzo? ¿Acaso eres mi salvador, un ángel de la guarda o algo parecido?
-Si yo tengo que ser tu ángel de la guarda mejor quédate en la cama y no salgas nunca porque soy bastante empanado y quizás me distraigo en vez de salvarte.
Considéralo un agradecimiento por hacerme pasar un rato tan bueno. -Respondí mientras nos acercábamos a la parada del metro.
-¡Qué morro tienes! Ten claro que algún día pagaré sin que tú te des cuenta. -Dijo mientras nos despedíamos con un abrazo. -No lo olvides Josh Farrow, tengo una cuenta pendiente contigo. - Añadió mientras se iba alejando por las escaleras mecánicas.
Tardé unos segundos en incorporarme de vuelta en la realidad y cuando lo hice me puse mis auriculares, cogí el bus y me fui a casa. Al llegar mi madre me dio una lista de cosas que necesitaba que comprara y no sé por qué, pero en vez de quejarme como siempre, cogí el papel y el dinero y sin decir nada me fui a comprar. Cuando volví mi madre se quedó en silencio viendo como guardaba la compra, seguramente estaba alucinada pero supongo que prefirió callar y no saber antes que poder romper la armonía que parecía envolverme.
Después de comer me eché un rato en la cama y me fui al trabajo.
Una vez en la tienda, Leire me miró atónita, como si no esperara verme allí.
-¿Has visto un fantasma o es que tengo monos en la cara? -Bromeé aún sin saber el porqué de su reacción.
-Lo de los monos no lo descartes... Ja, ja, ja, no sabes que hora es no? Debes estar malo o algo porque has venido más de una hora antes de lo que te toca.
Al momento miré la hora y me di cuenta de que estaba en lo cierto, eran poco más de las cuatro y yo no entraba hasta las cinco y media.
-Bueno mira me serás útil al menos, échame una mano a ordenar un poco esto que las demás están en el almacén preparando todo lo nuevo que nos han traído. -Dijo señalando un montón de ropa que había desordenada.
-¿Cómo ha ocurrido esto? Creía que eras una loca maniática del orden ja, ja, ja.
-Dudo que llegues a imaginarte cuanto lo soy... ¡Ja, ja, ja! Los guiris... ya sabes que vienen, miran todo, lo dejan de cualquier manera y se van.
-Vaya...creo que ahora entiendo porque soy tan desordenado...ja, ja, ja.- Exclamé a punto de llorar de la risa.
-Creo que me he expresado mal...
-!Oye que ya sé que lo decías en broma no te ralles!
-Ya bueno, es que una vez tuve un novio francés que se ofendía cada vez que decía algo de los estrangeros.
-Creo que eso no depende de ser de fuera si no de ser un idiota susceptible. Aunque bueno conociéndote... quién sabe que bromas le hacías...
-!Pues bromas normales listo! Y como lo pongas en duda te vas a pasar doblando camisetas el resto del otoño.
Tras unos segundos de silencio de pronto ambos empezamos a reír sin freno, los demás debían pensar que estábamos locos puesto que lo normal cuando estas ordenando la ropa no era estar riendo como dos locos.
Broma tras broma fue pasando el tiempo y sobre las siete conseguimos acabar de ordenar la ropa. La tarde estaba siendo muy tranquila, apenas habían clientes y casi todo el tiempo lo pasábamos ordenando ropa y colocando las cosas nuevas que nos habían llegado.
Cuando por fin llegaron las diez ya lo teníamos todo ordenado así que apenas tardamos cinco minutos en irnos, la verdad es que era más agotador ordenar toda la ropa que atender a clientes, pero la tarde tampoco había sido muy buena para la gente, llovía y paraba de llover al poco. Ya me había avisado Leire que los días de lluvia igual venía poca gente y acertó, una vez más.
Al llegar a casa sentí el verdadero placer de tirarme en el sofá tras un largo día de trabajo, ya llevada varias semanas pero quizás ese día fue el más agotador, cogí el túper con sopa que me había dejado hecha mi madre y no tardé apenas en acabármelo. Una vez lo dejé todo recogido fui al despacho de mi madre a agradecerle la cena y me fui a la cama.
Como cada día me tumbé con mi música mientras miraba el techo como si fueran estrellas, quizás era absurdo pero siempre conseguía dormirme al poco así que era efectivo.
Había sido un buen día, empecé a creer que sí que era posible que mi vida diera un giro de ciento ochenta grados, que todo empezara a ir realmente bien y la verdad era que lo estaba yendo, cada vez era más feliz y lo mejor de todo es que no era consciente del motivo. Todavía.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Un Desayuno Bajo las Estrellas (Capítulo II)

CAPÍTULO II
Al día siguiente todo volvió a la normalidad, Olivia y sus amigas acudieron a clase y una vez allí vieron entrar a un hombre con aspecto que desconcertó totalmente a las tres: su barba descuidada iba a juego con su revuelto pelo corto marrón y sumado a su americana llena de manchas hizo inevitable los comentarios de Ariadna:
-Oye a mí que no me timen, que a mí me parece muy bonito pero no quiero que venga ningún mendigo a hablarme de arte callejero.-
-No seas tan dura Ariadna...-Dijo Mónica.-Quizás solo quiere un par de monedas para comer algo caliente.-Añadió entre burlas.
-Pues a mí me parece que es el profesor que dijo ayer Monroy, fijaos que lleva un cuaderno en el brazo y viene hablando con Monroy, si fuera un mendigo ya habría llamado a seguridad con la manía que tiene de considerarse superior a los demás.-Dijo Olivia con un poco más de cabeza.
-Venga ya, si ese es experto en arte yo soy la mayor devoradora de hombres que existe.-Dijo Ariadna irónicamente.
-A ver por favor un poquito de silencio por ahí al fondo.-Dijo Monroy.- Os presento al profesor adjunto Sam Leblanc, es todo un experto en prácticamente cualquier aspecto de la pintura y durante la clase de hoy os irá ayudando con vuestros proyectos finales, pues veréis que con un par de retoques de color y cuatro pequeñas formas podéis hacer fondos increíbles.-
-Yo tengo una duda.-Dijo Marco, el listillo de la clase, que para variar quería llamar la atención.-¿Se puede saber qué edad tienes Sam? No es por nada pero yo te veo lo insuficientemente viejo como para saber mucho más que nosotros, podrías ser un alumno más y no llamarías la atención, solo es por saber quien me enseña.-Dijo provocando la risa de la gran mayoría de la clase y un eminente enfado por parte de Monroy:
-!Crío irrespetuoso! Debería expulsarte de clase por intentar hacerte el gracioso...-Dijo Monroy cuando de pronto Sam le interrumpió.
-No te preocupes Miguel ,da igual, primero de todo, gracias por llamarme joven, es todo un halago, segundo, tengo treinta y un años y me siento muy joven aún, y por tercero y último, solo un consejo, la edad es un espejo que nos miente, se puede tener noventa años y no saber nada y tener quince y ser un genio, no me considero nadie dentro del arte y es más, me encantaría sentarme ahí y seguir aprendiendo para así perfeccionar, el arte no se aprueba o se suspende, el arte se vive y a medida que lo vives vas mejorando así que más te vale asumirlo porque veo venir que estarás aquí hasta ser el veterano y seguirás sin saber apenas nada sobre el verdadero arte.-
La clase permaneció en un profundo silencio durante unos segundos hasta que todos empezaron a reírse de Marco y empezaron a atender a lo que decía Sam.
La mañana transcurrió sin incidentes y cuando acabaron las clases, Olivia se fue al despacho de Monroy para justificar sus ausencias a clase, cuando de repente se chocó con un hombre y cayó al suelo de culo, cayendo junto a ella un cuaderno que debía pertenecer al hombre con el que había chocado. Alzó la mirada y ante su sorpresa, aquel hombre no era otro que Sam, que rápidamente le extendió su mano para levantarle, pero ella primero recogió el cuaderno del suelo y al hacerlo abrió una página en que había dibujado un prado lleno de flores de todo tipo de colores, una pintura llena de vida y ante tal sorpresa no dudó en preguntarle al hombre:
-¿Es tuyo el cuaderno con los dibujos? Es realmente precioso ese prado.-
-Sí, es mi cuaderno de mano, lo llevo a todos lados por si me encuentro algo digno de plasmar, la verdad es que ese no es mi mejor trabajo pero me recuerda mucho a las veces que estuve en Holanda para mi trabajo sobre Van Gogh.-Respondió él.
-Guau, qué suerte tienes de dibujar así, ojalá nos enseñaran a hacer cosas tan increíbles como esa, bueno perdóname,  tengo que ir a hablar con Monroy e irme a casa.-Dijo Olivia.
-Sí tranquila, yo también debo irme.-Respondió Sam mientras cogía el cuaderno de manos de Olivia cuando de pronto se quedaron como petrificados mirándose el uno al otro, hasta que el roce de las manos incomodó a Olivia que se separó de golpe.
-Bueno un placer asistir a tu clase, ¿Te llamabas...? Perdona es que soy nefasta para recordar los nombres.-Dijo Olivia intentando quitarle tensión a la situación.
-Llámame Sam a secas.-Dijo con una sonrisa en la boca.
-¿Te llamo Sam o Sam A Secas?-Preguntó Olivia medio de broma.
-Solo Sam ja, ja, ja.-Respondió Sam entre carcajadas. -¿Y tú nombre es...?
-Para ti seré Olivia, Olivia a secas.-Dijo ella continuando la broma.-Bueno lo siento de veras, me encantaría volver a verte y seguir escuchando y aprendiendo cosas de ti pero de verdad que me tengo que ir. !Que vaya bien!-Exclamó Olivia y avanzó el pasillo hacia delante camino al despacho de Monroy mientras Sam se le quedó mirando fijamente durante unos segundos hasta que se incorporó y continuó su camino.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Los misterios del amor

El amor siempre ha sido un tema muy complejo, especialmente para los jóvenes. Tan buscado y tan incomprendido a la vez, no sabemos exactamente que es. Mucha gente se empeña en decir que el amor es algo abstracto, pero esa gente quizás no lo ha saboreado, el amor golpea cuando duele y se hace sentir interiormente cuando ves a la persona que amas, el amor tiene sus expresiones físicas, es fácil saber quién es feliz con su pareja, solo hay que  fijarse en sus ojos, cuando el amor nos llega se nos pone un brillo especial en los ojos, irradiamos amor en sí mismo.
Uno de los problemas más habituales es intentar buscarlo forzadamente, la vida tiene planes para todos pero cada cosa a su tiempo, una cosa es estar abierto al amor y otra es volverse loco buscándolo, pues esta última no suele traer más que fracaso pues nos suele llevar a unas ilusiones que no son reales.
El amor de verdad se nota cuando aparece, aunque tarde 40 años y hayamos tirado la toalla, cuando llega lo notas y no puedes escapar de él.
El amor es mucho más que tener pareja, eso no basta para decir que amas a la otra persona, el amor se demuestra cada día con pequeños detalles, no es necesario hacer grandes locuras ni demostraciones cada día, basta con demostrarlo un poco cada día, pequeños detalles, sorpresas, alegrías, momentos de magia, eso es el amor verdadero, sin importar la edad o el sexo que tengas.
El amor no es solo entre un hombre y una mujer, el amor es libre de ser expresado hacia cualquier persona pues realmente es un sentimiento incontrolable y como no puedes huir de él es mejor aceptarlo. Decir que dos hombres o dos mujeres no pueden amarse es desconocer el amor, más allá de ideologías, si tu sabes lo que es amar no juzgas el amor de nadie, quizás eso es lo que le falta a las personas que lo juzgan, realmente no saben lo que es amar de verdad y por eso piensan esa mentira.
Otro tema complicado es la otra persona, nos empeñamos en nuestra mitad de la naranja como algo simétrico, tiene que ser exacto y perfecto, pues no. La persona no tiene que ser perfecta para amarla pues la perfección solo se alcanza cuando de verdad amamos a alguien, es entonces cuando esa persona se convierte en perfecta. No existen las personas perfectas sino que se perfeccionan al ser amadas, así de fuerte es el poder del amor.
Para acabar quiero recomendar a todas aquellas personas que aman o son amadas que realmente se entreguen pues el amor es generoso, cuanto más des más recibirás, aunque a veces tengamos que esperar mucho tiempo o tenga que ser otra persona quién nos devuelva ese amor. Recuerda que las pequeñas cosas son la base de la magia y el amor es mágico gracias a eso.
Para aquellos que todavía lo están esperando solo puedo decir que sean pacientes, al destino a veces le cuesta encontrar la persona idónea para hacernos feliz, pero tener claro que llega y muchas veces cuando menos lo esperamos, cuando ya nos creemos que no nos hace falta aparece y nos cambia la vida.
No hay nada más bonito que ser amado por la persona que amas, pero para poder ser amados debemos aprender a amar, aunque ello nos cueste un tiempo que a veces consideramos pérdido, pero cualquier segundo en que hayas amado a alguien nunca será malgastado.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Un Desayuno Bajo Las Estrellas (Capítulo III)

CAPÍTULO III

La llegada de Sam había revolucionado por completo a la clase, no dejaba indiferente a nadie, les animaba a romper los esquemas aprendidos para improvisar pero a saber controlar las ideas, cosa que no todos eran capaces de entender o compartir.
-Suerte tiene de ser amigo de Monroy que sino ya estaría en la calle. Dudo mucho que el decano aprobase que de las clases a su gusto sin seguir un plan docente. -Murmuró Víctor.
-Seguro que si tu padre hablara con el decano le echaría, ¿Qué es esto de que vengan de la calle a enseñarnos? -Le respondió Antonio, que siempre le daba la razón en todo lo que dijera.

La conversación continuó en la puerta de la clase hasta que Olivia llegó y Víctor se fue corriendo a hablar con ella.
-Hola Olivia, ¿Qué tal te va el día?
-Hola, bien, bueno lo bien que puede ir cuando acaba de empezar, digo yo. 

Víctor siempre se había comportado como un tonto riéndose de la gente, pero cuando veía a Olivia se transformaba, aparentemente, en alguien totalmente diferente, a veces llegaba incluso a arrastrarse por ella, aunque sus tácticas no parecían dar mucho éxito.
-Tienes razón ja, ja, ja. Oye el sábado celebro una fiesta en mi casa, ¿Supongo que vendrás no? Va a venir todo el mundo.
-Mmm me habían comentado algo, sí, supongo que iré. -Respondió y sin dar lugar a más conversación se marchó hacia Mónica y Ariadna que ya estaban sentadas en clase.

Las saludó y se sentó en el hueco que había entre las dos. La cara de Olivia era, como siempre que hablaba con Víctor, el reflejo del cuento de nunca acabar. Desde hacía años rechazaba todas sus peticiones pero aún así él seguía insistiendo. 
Ariadna no tardó en notarlo y se interesó por la conversación de la puerta.

-¿Qué, ya te ha suplicado que vayas a su fiesta?
-Pues sí...¿A vosotras os ha dicho algo?
-Él directamente no, ya sabes que no tenemos categoría para ser invitadas directamente por Víctor Valdepeñas, nos lo ha venido a decir su comeculos personal. -Dijo Mónica.
-Dirás tu gran amor. -Puntalizó Ariadna.
-¿Es que nunca vas a dejar de sacarme el tema? Eso es el pasado y qué quieres que te diga no me arrepiento de haber salido con él, era un buen chico y no tenía nada que ver con el tonto que es ahora. 

La relación entre Mónica y Antonio era un tema muy recurrente para las bromas de Ariadna puesto que sabía la rabia que le daba.
-Por cierto Olivia, ¿A que no sabes quién irá a esa fiesta? 
-Pues no, pero dudo que consiga que quiera ir... 
-¿Ah no? ¿Y si te digo que esa persona es un tal Felipe?
-¿Qué Felipe? ¿Quién tú ya sabes?
-¿Quién si no?

Al momento la piel de Olivia se puso totalmente roja, fácil de apreciar debido a lo blanca que era.
-Me da que a alguien le han entrado unas ganas repentinas de ir. -Dijo Mónica.
-Que va, que va, solo me parece guapo, nada más...- Contestó Olivia.
-La última vez desperdiciaste tu ocasión y te arrepentiste durante meses, no seas tonta esta vez, sabes que él también está coladito por ti. Y no digas que tu no porque solo con oír su nombre te sonrojas. -Sentenció Ariadna.
-Bueno no sé, ya veré que pasa, pero por favor no me metáis presión que ya sabéis que me pongo muy nerviosa.

Mientras tanto los demás acababan de tomar asiento y a las nueve en punto apareció Monroy por la puerta, tan serio como de costumbre, y se sentó en su sitio esperando que la clase quedara en silencio. Una vez todos se callaron Monroy abrió la carpeta que llevaba y sacó varios papeles en blanco.
-Ayer hablé con el decano y aprobró el que Sam sea profesor auxiliar y además ha aceptado el que hagamos clase partida. -Dijo.
De pronto el silencio que reinaba en la clase se transformó en decenas de conversaciones paralelas entre alumnos que parecían no entender a qué se podía referir Monroy.
-No empiecen a hablar entre ustedes y déjenme explicarles. La clase partida consistirá en que martes y miércoles dividiremos la clase en dos, una mitad tendrá clase con Sam y la otra mitad, y al día siguiente será a la inversa, teniendo así una vez a la semana una clase con él y dos conmigo.
Monroy entregó los papeles que había sacado y se los entregó al alumno que tenía justo en frente para que se fueran inscribiendo.
-Ahora les daré un papel en blanco donde deben apuntar su nombre o en martes o en miércoles en función de lo que prefieran, les pido que si un grupo ya tiene veinte personas sean razonables y se apunten al otro día para que sean grupos equitativos.
Al momento Olivia, Ariadna y Mónica se miraron entre ellas y empezaron a hablar sobre qué día escoger:
-A mí me da igual hacerlo un día u otro la verdad. -Dijo Mónica.
-No creo que haya diferencia entre martes o miércoles, al menos no es un lunes y podemos estar las tres juntas. -Dijo Ariadna.
-Bueno a mí si me importa el día. -Dijo bruscamente Olivia. -Quiero ir el día que no vaya Víctor, es lo único que pido.

El papel iba pasando de alumno en alumno y finalmente llegó a los que estaban al fondo como ellas tres, al llegar a manos de Mónica esta alarmó a las otras de las circunstancias.
-Me da que es imposible evitar a Víctor, el grupo de los martes ya está cerrado... Tienes mal suerte querida.
-¿Estás de broma? ¿Voy a tener que aguantarle y más sabiendo en el plan que se pone con el nuevo? Para una maldita vez que le podía evitar... -Dijo Olivia.

Una vez ya estuvieron apuntadas en la lista, a pesar del descontento de Olivia, continuaron hablando entre ellas.
-Bueno, ¿Qué tienes pensado hacer con Felipe? -Preguntó Mónica.
-¡Eso, eso! ¿Le vas  decir de salir algún día o qué? -Añadió Ariadna.
-Desde luego lo que me apetece ahora mismo es mandaros de paseo un rato, por dios dejad ya el tema que por mucho que insistáis no voy a saber antes qué hacer. -Respondió Olivia algo molesta.
-No veas como se ha puesto...-Dijo Mónica.
-Déjala, ya verás que a la que lleve uno o dos cubatas ni se lo pensará y querrá que le ayudemos. -Añadió Ariadna.
-Si bueno, lo que vosotras digáis... Pero no pienso cometer ninguna estupidez, ni por vuestra influencia ni por el alcohol porque no pienso beber.
-!Ja! Esa si que es buena ja, ja, ja.
-Di lo que quieras Ari pero no voy a beber, al menos no esta vez.
-Oye Olivia yo me tengo que ir al centro, hoy no te puedo acercar a casa lo siento...-Dijo Mónica mientras preparaba sus cosas para irse.
-No te preocupes si seguro que llamará a su padre y le mandará a alguien. Para que usar el transporte público pudiendo contaminar más el planeta con el humo del coche. 
-Pues mira por donde hoy sí voy a llamar a mi padre...-Contestó Olivia. -Pero siento decirte que mi coche contamina igual que el de tu novia.
-Ya está va. Yo me voy chicas, os veo mañana.
Tras la marcha de Mónica cesaron las puyas entre Ariadna y Olivia viendo que no iban a llegar a ningún sitio y cada una siguió su camino. 


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Te atreves a soñar (Capítulo II)

CAPÍTULO II
Me levanté diez minutos antes de que sonara el despertador y tras lavarme la cara fui a la cocina a desayunar.
-Buenos días mama, buenos días Lucy.-Les dije todavía con cara de sueño.
-Buenos días tete.-Respondió Lucy.
-Buenos días madrugador, has vuelto a ganar al despertador eh.-Me dijo mi madre mirando al reloj de la cocina, tan solo eran las ocho y veinticinco.- El próximo día te levantas cinco minutos antes y te podrás despedir de tu padre.-
Tenía razón, desde que habíamos llegado a Barcelona me estaba levantando antes de que sonara el despertador, quizás por los nervios.
Mientras me sentaba a desayunar mi madre me preguntó:
-¿Tienes clara la hora a la que tienes que estar ahí?-
-Sí mama, a las diez menos cuarto aproximadamente.-
-Perfecto. Estoy muy contenta que hayas decidido estudiar en la Universidad de Barcelona, allí estudió tu padre y me ha hablado muy bien, esfuérzate y aprovecha esta oportunidad.
Esta era una gran ocasión para dejar atrás todo lo que había vivido y poder llevar este nuevo capítulo de mí vida por donde quisiera, eso me repetía mientras iba en el bus. 
Una vez allí encontré el lugar al que tenía que ir. Llevaba preparados todos los papeles en una carpeta y al llegar allí nos hicieron entrar en una clase mientras esperábamos que nos llamaran individualmente. El chico que había a mi derecha estaba jugando con el móvil y pese a que parecía mucho más joven que yo se le veía muchísimo más tranquilo que yo. Seguí mirando y me quedé mucho más tranquilo, había cuatro chicos que aparentaban mi edad más o menos, tres hombres adultos y dos mujeres que seguramente tenían más de treinta años, ya no era el más mayor tal y como había dicho mi clase. La verdad es que las caras engañan y a excepción de las chicas, que nunca sabes qué edad pueden tener, la clase tendría una media de dieciocho años. Una vez me llamaron me dieron un sobre en el que metí todo lo que tenía que entregar y acabé la matriculación y lo siguiente era hacerme el carnet de la universidad así que pasé a la sala donde se encargaban de hacerlos y traté de poner mejor sonrisa para el carnet. Una vez estuvo hecho lo miré y sonreí. 
Hace unos años ni siquiera yo hubiera querido mirar esa foto, la enorme cantidad de acné que tenía, el pelo rubio oscuro largo que llevaba y que casi siempre parecía sucio, mi manía de no sonreír por el hecho de llevar aparatos. Todo aquello había cambiado con el tiempo y con mi actitud, poco a poco el acné había desaparecido, me habían quitado los aparatos,  me corté el pelo y sobre todo lo cuidé mucho más, mi pelo recuperó el tono rubio claro que tenía de pequeño. Jamás me vería atractivo pero al menos conseguí algo clave en la vida, me acepté a mí mismo tal y como era y dejé de verme el monstruo que antes veía en el espejo. Gracias a la ayuda de mi madre me sentía feliz conmigo mismo y decidí que para devolverle el favor trabajaría  con ella en Line Up, nuestra empresa familiar de ropa, así que con el tiempo también empecé a vestir la propia ropa que vendía. Un cambio de look total.
Llegué a casa y saludé a mi madre con un gran abrazo.
-Qué bien sientan los abrazos de un universitario.-Dijo ella.
No había caído hasta ese momento. Ya era oficialmente universitario a pesar de no haber empezado aun las clases. Ya había empezado mi nueva etapa.
Con mi matriculación ya finiquitada, el mes de Julio pasó muy rápido llegó Agosto y yo sabía lo que eso suponía: volvíamos a Nashville de vacaciones. Por suerte era algo que se repetía cada verano desde 2010, cada año me volvía loco esperando a que llegara.
Así pues pasamos un mes junto a mis abuelos y la tía Kate y fue bastante agradable, un cambio necesario después de un año bastante estresante pero estar ahí ya como universitario me hacía sentir que todo el esfuerzo había valido la pena y quizás por eso la vida me regaló las increíbles noches llenas de estrellas que disfruté en el porche de la casa de tía Kate. 
El día treintaiuno de Agosto, mi vigésimo primer cumpleaños, fue uno de los más especiales de toda mi vida. Mi madre se curró un regalo increíble: una cámara de fotos profesional. ¡Aquello le debía haber costado una pasta! Además mi padre nos explicó lo que haríamos las dos próximas semanas y se trataba de un viaje por la zona norte de España, sitios donde seguro podría sacar muy buenas fotos. Viendo el gran resultado que había tenido aquellas vacaciones, mi padre nos prometió que siempre que el trabajo se lo permitiera intentaría enseñarnos los lugares más bonitos de España. Un gran verano en resumen. Pero esa no es la historia importante.
El día quince volvimos a casa y se acabaron las vacaciones para todos, pero en el fondo tenía ganas, de empezar la universidad, de descubrir sitios maravillosos donde ir en un futuro, de conocer gente nueva que pudiera ser como yo y… por empezar del todo esta nueva etapa.
Y con esas ganas empecé la carrera de Geografía el día dieciséis de Septiembre. Salí de casa muy puntual la verdad, puede que un poco demasiado, pero no quería jugarme llegar tarde el primer día aunque fuera de presentación, así que me tuve que esperar diez minutos a que llegara el bus que me dejara al lado de la facultad. Una vez llegué me guardé mis cascos en el bolsillo y me dirigí hacia la sala donde nos harían la presentación del curso. Allí vi varias caras que me resultaban conocidas, el chico que jugaba con el móvil, los hombres adultos… Tomé asiento y miraba el móvil cuando de pronto escuché una dulce voz que se dirigía a mí:
-Perdona, ¿Está libre ese asiento?-Dijo alguien señalando el asiento de mi derecha.
-¿Eh? Sí, claro.-Respondí tímidamente.
-Vale gracias, me llamo Patricia, encantada.-Dijo ella mientras se sentaba con una sonrisa.
-Yo me llamo Josh.-Le dije algo desconcertado.
-¿Josh? Que nombre tan peculiar… ¡Me gusta! ¿Tus padres te lo pusieron por ponerte algo diferente o porque sois de fuera?-
-Bueno, mi madre es de Estados Unidos y mi padre de aquí así que supongo que es un combo entre ambas opciones.¿Y tú? ¿Patricia por qué? ¿Hay algún motivo.-Dije queriendo hacerme el gracioso pero al momento me di cuenta de lo absurda que había sido aquella pregunta, por suerte ella soltó una carcajada.
-Pues te parecerá una chorrada pero es como una costumbre familiar… mi padre Pablo y mi madre Paloma, mi tía Pilar y su hermano Pau.-Dijo algo avergonzada como si esperaba que me fuera a reír de aquello.
-No creas que lo veo una chorrada, en mi familia pasa igual, mi abuelo se llama Kenny, mi madre Karen y sus hermanos Kurt, Kevin y Kate. Y a mí me querían llamar Kilian… menos mal que mi madre tuvo mejor criterio.-Le dije mientras me rascaba la cabeza. Durante un instante le miré a los ojos y me sentí perdido en su precioso tono verde claro, eran brillantes y parecían como si tuvieran vida propia y desprendieran vida. Parecía una chica muy risueña.-Por cierto, tienes unos ojos muy bonitos.-
 -Muchas gracias.-Dijo ruborizada.- Aunque no lo parezca yo soy muy tímida al principio y aunque luego sea muy alegre me cuesta bastante empezar una amistad, pero como aquí no conozco a nadie pues seguí el consejo de mi madre y me he buscado una persona que pareciera normal y simpática así para tener al menos una amistad, así que he pensado que si no te molesto...-
-¿Pero cómo me vas a molestar? Si pareces muy buena chica y muy alegre, además es todo un halago que me hayas considerado una persona normal y simpática con lo que hay hoy en día ja, ja, ja. Pero igual soy un psicópata y te acabo secuestrando.-Añadí cambiando mi tono a uno mucho más grave.
De pronto levantó la cabeza y me miró asustadísima y antes de que dijera nada me eché a reír y le dije:
-Que no, que es broma no te preocupes, ¿Cómo le iba a hacer nada malo a alguien tan adorable?-
Al instante se volvió a sonrojar pero esta vez mucho más que la anterior y cuando se disponía a responder entró el decano y cortó aquel momento tan extraño al empezar a explicar lo que sería el curso. Se pasó por lo menos media hora hablando sobre los profesores. Patricia me vio aburrido y me susurró al oído:
-Con suerte para cuando acabe de hablar solo habrán nacido tres generaciones de tortugas.-
Me reí mucho con el comentario, era realmente una observación muy inteligente puesto que las tortugas viven muchos años, el decano seguía a lo suyo mientras Patricia me amenizaba la mañana. Fue una suerte que esa chica se hubiera sentado a mi lado, me hizo reír muchas veces.
 Una vez acabó la presentación intenté ser simpático y le dije:
-¿Tú para dónde vas? Yo tengo que coger el bus así que si tienes que ir para el metro te puedo acompañar.-
-¡Oh qué mono eres! Pues sí, yo cojo el metro, tengo que ir hasta La Sagrera.-
 -Si te soy sincero no tengo idea de donde está, llevo aquí desde Julio  y no me conozco apenas ni mi barrio.-
-¿Has venido este año de Estados Unidos? ¿De dónde concretamente?-
-Pues resulta que…-Empecé a decir cuando de pronto me interrumpió.
-Pero mira que soy cotilla ja, ja, ja. Si hay algo que no quieras responder no tienes por qué hacerlo eh, bueno ya hemos llegado al metro mañana nos vemos.-Me dijo con una gran sonrisa.
-Sí.-Dije al instante- Mañana ya te cuento, gracias por amenizarme la mañana Patricia.-
-Oh. Gracias a ti Josh por haber sido tan simpático conmigo y haberme aguantado, por cierto llámame Patri, adiós.-Dijo y empezó a bajar por las escaleras mecánicas.
Me quedé observando cómo se iba haciendo más pequeña a medida que se alejaba y una vez la perdí de vista puse rumbo a la parada del bus. 
Ya en casa saludé a mi madre y le pregunté por su mañana:
-¿Cómo te ha ido la mañana?-
-Bastante tranquila, después de dejar a Lucy en su colegio no he tenido apenas trabajo y me he podido venir pronto y he preparado la comida.-
-¿Le ha costado mucho a Lucy?
 -No, ha sido muy valiente, es muy madura para sus diez años… recuerdo cuando alguien que yo me sé tuvo su primer cambio de colegio más o menos a su misma edad y su reacción fue de todo un festival de lloriqueos y quejas…-Dijo ella recordando en broma lo duro que fue para mí la primera vez que me cambiaron de colegio. 
-Qué graciosa eres eh… Hace mucho de aquello y te aseguro que no es lo mismo, yo había vivido diez años en otro país, en un país totalmente diferente, donde hablan una lengua diferente a la de aquí, el cambio fue radical y tenía miedo…-Intenté justificarme con mi madre pero antes de que pudiera añadir nada más me interrumpió con una carcajada enorme:
-Ja, ja, ja, ¿Te sigues picando cada vez que te comparo con alguien y sales perdiendo? Desde luego te sigue costando soportar las bromas eh. Ríete más, la vida te irá mejor.-
-Ya lo sé mama, lo único que digo es que…-Dije hasta que mi madre me volvió a interrumpir:
-Que no es lo mismo… Ya lo sé y sé que siempre usas frases así. Bueno acaba de comer y recoge los platos, yo me vuelvo a trabajar, acuérdate de recoger a Lucy, llevarla a casa de sus abuelos y vente a la tienda.
Tras acabarme la comida me eché un rato en la cama a descansar y a repasar lo vivido hasta el momento.
Solo había empezado la universidad, de hecho ni siquiera había empezado, solo había sido la sesión de introducción pero me había servido para hacerme una pequeña idea de cómo iría todo y bueno, aquella chica, Patricia, me había llamado mucho la atención, al principio parecía la típica chica que no hace más que hablar de lo que sea y que ha metido en esta carrera por hacer algo, pero me equivoqué por completo, era una chica muy culta, podía hablar mucho pero era muy tímida, lo hacía para no sentirse sola, para que el primer día tuviera la seguridad de tener alguien con quien poder hablar. En cierto modo yo también me alegré mucho de tener alguien con quien juntarme los primeros días.
De repente sonó la alarma y miré el móvil; ya era la hora de ir a recoger a Lucy, el tiempo había pasado volando así que me fui a por ella.
Una vez llegué a la puerta del colegio sentí como la marabunta de padres gritando el nombre del niño al que venían a buscar. Me paré un segundo y vi a Lucy muy tranquila al lado de su profesora y sin prisa alguna se dirigió a ella diciéndole que yo había venido a buscarla. Cuando nos alejamos de aquél alboroto me agaché a abrazarla, me dio un beso en la mejilla y me dijo:
-Hola tete, ¿Cómo te ha ido el primer día de universidad?-
-Muy bien.-Respondí sorprendido por la pregunta, Lucy solo tenía diez años pero era una chica muy espabilada, siempre dejaba a todos atónitos con sus preguntas, quería saber y entender todo lo que pasaba a su alrededor.- ¿Y a ti cómo te ha ido Lucy?-
-Bueno ha sido un poco aburrido, los demás son muy infantiles y en el patio no me dejaban leer tranquila con sus gritos.-Respondió con total naturalidad, me encantaba ver que Lucy le gustara tanto leer.
-A ver Lucy ahora te llevaré a casa de los yayos pero primero vamos a merendar, ¿Qué te apetece que te compre? ¿Donuts? ¿Cruasanes? –Le dije a la vez que pasábamos por la puerta de una panadería.
-¿Y no podría ser uno de cada?-Me preguntó poniéndome cara de pena, como siempre hace cuando quiere algo, y ante eso no me quedó otra alternativa que asentirle con la cabeza así que entré en la panadería a comprar la merienda.
En eso también se parecía a mí, por desgracia, como dice mi madre: “Ya tenía suficiente con dar de comer a un Josh y ahora tu hermana es como tú y tengo dos zampa dulces”.
-Oye Josh.-Dijo Lucy como si esperara que le contestara para poder preguntarme algo.
-Dime.-Dije.
-¿Los yayos a los que voy a ver hoy los conozco?-Preguntó.
-Sí que los conoces pero hace mucho tiempo que no los ves, hace ya cuatro años vinieron a vernos pero desde entonces no han podido venir más porque el yayo está mal de la rodilla y no puede conducir ya.-Respondí.
-¿Y ellos son los padres del papa no?-
-Exacto, recuerda que tus otros yayos, los padres de la mama están en Nashville. 
Seguimos andando unos pocos metros más y llegamos a casa de mis abuelos-
Piqué al timbre y nos abrieron y una vez ya saludé a mis abuelos me dirigí a despedirme de Lucy:
-Pórtate bien y no les des mucho trabajo a los yayos, ah y no les pidas comida porque ya has merendado, que te conozco.-
-¡Eh, eso no se vale chivato!-Dijo ella justo después de girarse a mirarme con cara de haberle robado el alma.
-Bueno no pasa nada, como llevaba tanto sin verte te he preparado galletas, si te portas bien te daré alguna.-Dijo mi abuela mientras hacía pasar a Lucy que se giró para sacarme la lengua burlándose.
-Abuela me voy que me esperan en la tienda.-Le dije mientras le daba un beso en la frente y me fui.
Mientras bajaba las escaleras miré mi reloj y vi que iba muy justo de tiempo así que me apresuré para no llegar tarde.
Cuando llegué vi a mi madre dando vueltas colocando productos por la tienda y cuando me vio entrar me dirigió una mirada asesina a la vez que señalaba con el dedo índice su reloj.
-Lo siento, he tenido que comprarle merienda a Lucy y no he podido llegar antes.-Dije excusándome.
-No pasa nada, Karen no seas tan dura con el chico que solo es su primer día.-Dijo una mujer que pasó por allí con una caja llena de ropa.
-Por eso mismo Leire, que si ya llega tarde el primer día no quiero pensar que pasará los demás días.-Replicó ella.
-Tranquila ya me encargaré de que ni se le ocurra llegar tarde.-Dijo Leire guiñándome un ojo.
-Bueno Josh ella es Leire, la encargada de la tienda, o sea, tu jefa, y una de las cosas que más valora es la puntualidad.-Me dijo mi madre.
-Encantado Josh, espero que te guste trabajar aquí. Ya verás que nuestra filosofía de trabajo familiar te será muy útil, entiendo que estás estudiando y que algunos días tendrás que ausentarte pero para ello tendrás que ganártelo, todos los empleados somos una familia y por ello nos echamos una mano siempre que uno de nosotros lo necesita, pero para ello hace falta compromiso y dedicación. Seguro que no deshonrarás tu apellido.-Me dijo tras estrechar mi mano.
-Encantado yo también Leire, normalmente no tengo que recoger a mi hermana pero...
-No te preocupes, tu madre me ha avisado de que seguramente llegarías un poco tarde, a mí también me ha pasado a veces con Nico.
¿Nico? Por un momento me quedé parado mirando fijamente a Leire, ¿Sería Nico su hijo? Leire no aparentaba más de veinticinco años, era una joven muy guapa, con un rubio oscuro y unos ojos azules muy bonitos, pero igual había tenido un hijo siendo joven o quizás tenía más años de los que parecía. Mi cara de sorpresa debió ser percibida por Leire que rápidamente se encargó de disipar mis dudas.
-Nico es mi sobrino y a veces tengo que ir a buscarlo al colegio, no te asustes que seguro que has pensado que era mi hijo, pero no, soy demasiado joven para ser madre, me queda mucha vida por disfrutar. Por cierto, ¿Cuántos años me echas?-Me preguntó con cara de estar segura que fallaría.
-¿Veinticinco?-Dije tímidamente con miedo a pasarme.
-Veintidós.-Respondió ella con una enorme sonrisa.-Me encanta que la gente me eche más años de los que tengo, me pasa muy a menudo y por eso hago mucho la broma de hablar de Nico como si fuera mi hijo para ver cómo reaccionan los demás.-Explicó ella.
-Todo tuyo Leire, yo me voy a arreglar unas cosas, porque sea mi hijo no le libres del trabajo duro eh, la jefa aquí eres tú. En fin iré viniendo de vez en cuando, cuídate guapa.-Dijo mi madre y se despidió de Leire con dos besos mientras que a mí me lanzó una mirada que seguramente quería decir: “demuéstrame que ya eres mayor”.
Para empezar la jornada Leire me presentó a los demás: Lucas, Meritxell, Lorena y Nerea, todos ellos vestidos de los pies a la cabeza con ropa de la tienda, la gran mayoría de la nueva colección, y llenos de piercings y tatuajes. Me sentía muy diferente a ellos la verdad, yo también usaba ropa de “Line Up” pero yo usaba algo más discreto por así decirlo. Tras haberme presentado a todo el equipo se acercó y me dijo:
-Ah, por cierto, antes empezar creo que deberías cambiarte, no quiero que pienses que no me gusta tu estilismo, es más, me gusta, pero a los empleados se nos exige que llevemos todos la ropa del staff para que nos puedan reconocer, así que busca tu talla y a trabajar.-
La tarde fue muy tranquila, me enseñaron el funcionamiento de la caja y los otros conceptos básicos que me hacían falta y no tuve apenas trabajo, toda la gente que vino era únicamente para hablar con Leire así que al acabar la jornada me fui a hablar con ella:
-¿Te ha quedado todo claro? ¿Tienes alguna duda?-
-No, no, lo tengo todo muy claro, lo que venía a preguntarte es que he visto que no ha entrado ningún cliente y los que han entrado lo han hecho para hablar contigo sin comprar nada.-Dije extrañado.
-Normal, la tienda no está abierta aún, la apertura es este viernes y las personas que han venido a verme son los distribuidores, mañana nos traerán todo lo que nos falta y lo tendremos listo para la inauguración. Te aviso, vendrá mucha gente así que nos tendremos que quedar todos hasta el cierre así que no hagas planes.-Me explicó Leire mientras recogía sus cosas. 
-Vale perfecto, nos vemos mañana pues.-Dije mientras dejaba todo en su sitio y justo cuando me disponía a salir por la puerta Leire me llamó:
-Oye espera, ¿Quieres que te lleve a casa?-
-No hace falta, ya has hecho suficiente por mí.-Le respondí con una sincera sonrisa.
-Que va si no es nada, va que te llevo y así ya me apunto donde vive la jefa por si algún día tengo que ir a quejarme de ti.-Volvió a bromear Leire.
-Bueno vale, pero no corras mucho que me gustaría poder trabajar de pie.-Bromeé.
-Tienes razón, no pasaré de dos cientos por hora.-Añadió ella en un tono burlón.
Una vez lo dejamos todo recogido cerramos la tienda y nos subimos en el coche de Leire que estaba aparcado en la acera de enfrente.
-A ver dime tu calle a ver por donde me va mejor tirar.-Dijo Leire.
-Pau Clarís treinta y seis. –Respondí.
-Ah bueno está aquí al lado, si no hay caravana estaremos en cinco minutos allí.-Dijo mientras sacaba el coche del aparcamiento.-Enciéndeme la música porfa.
Así lo hice y empezó a sonar un Bruno Mars.
-¿Siendo americano como lo eres supongo que sabrás quién es Bruno Mars no?-Preguntó Leire.
-Claro que lo conozco, no suelo escuchar mucha música pop pero me conozco bastantes canciones suyas, es un buen cantante.-Respondí sin demasiado entusiasmo.
-¿No escuchas mucho pop? ¿Entonces qué? ¿House? ¿Rap? ¿Rock?-Preguntaba  hasta que le interrumpí:
-Country.-
-Mmm vaya sorpresa-Dijo Leire.-Ale ya hemos llegado, se me ha hecho muy corto el trayecto, espero que te hayas sentido cómodo con nosotros y que mañana vengas con muchas ganas de trabajar, cuídate guapo.-
 Me dejó en la esquina de mi calle y tuve unos segundos hasta llegar a mi portal para reflexionar sobre el día, una de las cosas que más me llamaba la atención era lo mucho que sabía Leire sobre mí, era normal que siendo mi madre la jefa le hubiera hablado un poco de mí pero aquello parecía algo fuera de lo normal, ¿Estaría Leire interesada en mí? Bah lo dudo mucho, pensé, ella era una chica muy atractiva pero totalmente diferente a mí, no pegaba con un chico como yo, quizás me estaba precipitando mucho con las sensaciones que estaba teniendo en mi primer día, primero con Patricia y luego con Leire, no tenía sentido ya que me acaban de conocer y era una estupidez pensar en eso.
Una vez en casa me senté en el sofá y me di cuenta del verdadero esfuerzo que había hecho cuando quise levantarme y el cansancio me lo impidió. 
-Bienvenido al duro día a día del trabajador.-Dijo mi madre y me dio la mano para levantarme. -¿Cómo te ha ido? ¿Te han recibido bien los compañeros no?-
-Muy bien, agotador pero muy bien. Sí, la verdad es que son todos majísimos, sobre todo Leire. Tiene mucho tacto con nosotros y es muy alegre.-Respondí.
-No me extraña que te hayan caído bien, son un grupo muy acogedor y Leire… Leire es una bendición como encargada y como persona, es la primera empleada que contratamos, es la alegría de la huerta y es la perfecta representación de nuestra tienda, además ya ni hablemos de lo bien que le sienta la ropa. Es un cielo ya lo verás con el tiempo.- Explicó mi madre.-Vamos a cenar ya, ¿podrías subir una barra de pan?-Me pidió mi madre.
 Así que puse la chaqueta y me fui a por ello. La brisa nocturna me sentó realmente bien, aguanto bastante bien el calor pero aquel día hacía mucho, o quizás era el darle vueltas al tema lo que me daba la sensación de que el calor fuera agobiante. Subí el pan y cenamos en un silencio más propio de un cementerio que de una cena, pero era comprensible debido al cansancio y hambre que teníamos todos. Al acabar de recoger mi plato me fui a la habitación y me dejé caer de golpe en la cama y me puse a mirar el techo hasta caer dormido en un profundo sueño.

Novedades y planificación del blog

Hola a todos/as,
Primero gracias por leerme, os lo agradezco de corazón.
Me dirijo a vosotros/as para informaros que siguiendo con la renovación del blog he dispuesto la posibilidad de suscripción mediante correo electrónico, si quieres estar al tanto de las nuevas entradas y actualizaciones de las historias tienes la opción de suscribirte, justo encima del marcador de visitas tenéis la pestaña donde insertar vuestro correo para que os notifiquen cada novedad.
Gracias a todos vosotros/as ya superamos los 50 seguidores y las 1400 visitas, algo que no esperaba tan pronto, así que de corazón, gracias otra vez.

Aquí os dejo la planificación del blog:

-Una vez cada semana nueva entrada en Reflexiones sobre temas cotidianos como puede ser el miedo, el amor, el trabajo, la amistad u otros muchos temas, estoy totalmente abierto a cualquier petición, sugerencia o pregunta que me hagáis por el correo que encontraréis en mi perfil.
-Una vez a la semana  habrá un nuevo capítulo en una o varias novelas, que a partir de ahora pasarán a estar organizadas en una entrada por capítulo.
-Un domingo al mes subiré una nueva entrada a la pestaña de poesía.

Gracias otra vez a todos, cada visita, cada seguidor nuevo es una fuente de motivación y fuerza increíble para mí, espero seguir creciendo con todos vosotros al lado, a medida que el blog iré creando nuevas secciones y cosas que me ayuden a conectar más con vosotros.

Atentamente, Rubén Ortega.

El miedo a vivir

Sientes que tu vida cada vez tiene menos de vida pero sobre todo de tuya, estudias o trabajas en algo que no te hace sentir realizado, ves como el tiempo pasa y eso te frustra, sabes que lo que no vivas ahora no lo harás nunca, te paras a pensar en que apenas has viajado por el mundo, tan si quiera por tu país, solo has hecho que estudiar y trabajar con suerte. Un día te paras a pensar y te das cuenta que llevas cinco, diez años en que la vida ha pasado y no las vivido, el amor a veces te viene y a veces se va aumentando el descontrol sobre tus emociones y llega el momento, te preguntas ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Qué será de mí en diez años? ¿Será todo igual? Empiezas a verlo todo negro, piensas que no vale la pena una vida en que la felicidad sea un capricho y el estrés la rutina, te cuestionas qué has hecho mal y maldices todas aquellas oportunidades que dejaste escapar, entras en un pozo de angustia y amargura, crees que estás condenado a vivir eternamente en él.

Prueba a hacer un ejercicio de meditación, por un segundo imagina que puedes hacer todo lo que quisieras, lo puedes dejar todo atrás y empezar de cero, pero tienes miedo a lo que puedan pensar los demás, a dejar una carrera de buen futuro, a ser un navegante sin rumbo. Una pregunta sencilla, ¿Quién tiene que vivir tu vida, los demás o tú? ¿Tienes la respuesta? Vale, ahora que tienes claro que tu vida es solo tuya piensa que vivir como quieren los demás durante digamos... 50 años puede ser una tortura, ¿No crees que ya es hora de hacer lo que de verdad quieres? No tienes que irte de casa, dejar tus estudios o irte a otro país, tan solo debes buscar aquellas cosas que hagan tu día a día feliz, pues el ser humano tiene la capacidad de olvidar un 80% de cosas malas si el 20% restante son muy buenas, obviamente aquello que estudies o trabajes debe tener un sentido, busca aquello que te vaya a acercar a tu felicidad, seguro que cuesta mucho sacrificio, pero recuerda, es lo que quieres. Sigamos, ¿Cómo hacer de mi día a día feliz? Valora lo que tienes, cada mañana da gracias por todo aquello que la vida te da, no todo el mundo tiene la suerte de tener una cama cómoda o un desayuno sobre la mesa, levántate con ganas de comerte el mundo y de vivir tu vida, ese es el paso más difícil, cambiar tu dinámica negativa por una positiva, olvida todo lo que sabes de magnetismo, en la vida los polos iguales se atraen, si irradias felicidad la felicidad vendrá a ti mientras que si vives como si fuera un castigo solo harás que atraer tristeza a ti y a los tuyos. Piensa que hoy va a ser un diferente, hoy vas a empezar a vivir tu vida como quieras, vas a comerte ese bollo tan apetecible que ves cada mañana en la panadería, hoy le van a dar por saco a las calorías, ya correrás lo que haga falta, pero hoy te vas a dar ese capricho, porque te lo mereces. Concéntrate en aquello que hagas, deja aparcadas tus dudas y lamentos durante un rato, cuanto más centrado estés más optimizarás lo que hagas y antes lo acabarás, si tienes que estudiar hazlo, si tienes que trabajar hazlo, pero si en algún momento te olvidas de por qué haces eso recuerda que cada día te acerca un poco más a aquello que quieres hacer o ser. Una vez acabes tus obligaciones no des por acabado el día, sean las siete o las ocho de la tarde, ya tendrás muchos años para descansar, ahora toca vivir. Date un paseo por tu ciudad, fíjate en los pequeños detalles que nos regala la naturaleza, como la puesta de sol o las estrellas y la luna despejadas, esas horas que tienes libres aprovéchalas para hacer algo que te guste, no te limites a ver la tele o el ordenador, ponte música, escribe, pinta, lee, haz el deporte que te gusta o siéntate a hablar con tu pareja o con un amigo sobre tus inquietudes, no te las guardes, deja que se vayan a medida que tus palabras las plasman.
Hoy ha sido un gran día, has empezado comiéndote el mundo y lo has acabado haciendo algo que te gusta, no es mal comienzo, prueba a hacerlo durante una semana y si ves que no te hace feliz intenta cambiar detalles hasta encontrar ese punto de felicidad.

A veces buscamos la felicidad en grandes cantidades, pensamos que eso paliará todos nuestros problemas y es al revés, son los pequeños detalles los que son capaces de cambiarnos un mal día y los que nos dan la verdadera felicidad, un te quiero, una sonrisa de un ser querido, la sensación de acabar algo que te gusta, el gusto de poder comer lo que te apetece, bailar bajo la lluvia aun sabiendo que pareces un loco, esos detalles llenan nuestra vida y repito la vida hay que llenarla de vida y dejar que se consuma poco a poco.

Esta es mi visión, no es la fórmula secreta de la felicidad, tan solo un par de consejos para atreverte a vivir la vida sin tener ese miedo a vivir que tanto nos encoge. Muchas veces creemos que son las cosas externas las que nos atan y nos impiden hacer aquello que nos hace felices, pero a veces somos nosotros mismos que no nos atrevemos a intentarlo.
Sé valiente, haz aquello que te diga tu corazón y no lo que diga un reloj o un calendario, al final los días pasan igual sin importarles si quieres que duren más o menos pues son eternos, pero tu vida no, tu vida tiene un final y para cuando llegue tienes que estar listo para él, haber hecho todo aquello que siempre quisiste hacer y poder irte sabiendo que lo has conseguido, has vivido tu vida.

domingo, 16 de octubre de 2016

Cuatro gotas de esperanza

Es evidente que los sueños raramente se logran nada más empezar el camino, que muchas veces nos encontramos con obstáculos que parecen imposibles de superar o que nos dejan heridas que parecen no cicatrizar nunca.
Pero hay algo mucho más fuerte que eso, la esperanza, la esperanza es aquello que nos hace sonreír cuando nos imaginamos algo que queremos que suceda, que nos produce una extraña sensación interna cuando estamos cerca de lograr algo bueno.
La esperanza es la mayor aliada de la felicidad, la base del alma humana, pero por desgracia a veces no basta solo con desearlo. En ocasiones nos tocará caernos al suelo, hacernos heridas, a veces hasta sangre, pero todo ello nos hará levantarnos más fuertes, con más ganas de llegar a nuestro destino.
En estas ocasiones debemos acompañar a la esperanza de esfuerzo, esfuerzo en forma de lucha diaria, esfuerzo en forma de sacrificio para hacer cosas que no nos gustan pero que al final nos están ayudando a acercanos a nuestro objetivo, esfuerzo en forma de paciencia para saber sobreponernos a las adversidades y no rendirnos por ellas.
A algunos les falta valor para creer que puede conseguir lo que quieren, a otros les faltan los recursos para alcanzarlo de forma rápida, pero siempre hay otra vía, es posible que sea dura y larga, que hasta nos haga pensar que nunca ocurrirá pero debemos tener esperanza, esperanza en forma de ganas de vivir la vida y no dejar que ella nos viva.
Debes tener claro porque haces todo lo que haces en la vida y a donde te lleva eso y si te va a llevar a lo que tu quieres, si es así lucha por ello, escala todas las barreras y álzate cada vez que la vida te tire al suelo, ten claro que si tu luchas por tus sueños siempre tendrás una aliada que te ayudará y será clave en momentos difíciles que no es otra que la esperanza.

Preguntas

¿Cuál es la razón que te llevó a aparecer en mi vida?
¿Por qué me hiciste esperar tantos años si ya te soñaba?
¿Dónde sentiste por primera vez ganas de besarme?
¿Quién fue el afortunado de ver la primera de tus sonrisas?
¿Para qué nombrar a los ángeles cuando puedo decir tu nombre?
¿Hasta cuándo me acelerarás el corazón cada vez que te veo?
A veces me pregunto tantas cosas que quiero saber pero luego llegas tú con tu deslumbrante sonrisa y me quitas de un plumazo todas mis dudas y solo me dejas una,
¿Cómo es posible que exista alguien tan maravilloso como tú?

Todo

Todo empieza con un "¿Cómo te llamas?"
Todo sigue con un "¿Te apetece que nos volvamos a ver?"
Todo crece con cada "No quiero separarme de tu lado"
Todo parece posible cuando me dices "Yo creo en ti"
Todo se convierte en magia cuando me dices "Te quiero"
Todo es perfecto cuando te veo sonreír,
Te diría todo lo que siento por ti pero sin darme cuenta ahora tú eres mi todo.

martes, 13 de septiembre de 2016

Te he soñado toda mi vida-Capítulo I (20-09-2016)

¿Imaginas ser  un hombre alto, apuesto, exitoso, inteligente, con gran sentido del humor y además ser famoso? ¿Un triunfador en toda regla verdad? Pues ese no es mi caso, es el caso de mi hermano mayor, Leroy. Él siempre ha sido el eje de mi familia, es el primogénito, siempre ha sacado unas notas excelentes, era un gran deportista y por si fuera poco ahora presenta uno de los programas más exitosos de todo Estados Unidos, y yo bueno, nunca he estado a su altura en nada. Lo peor de todo es tener que enfrentarme cada día con lo mismo pues llevo tres años viviendo con él en Nueva York ya que al terminar mis estudios culinarios me encontraba sin trabajo y él me ofreció acogerme mientras encontraba piso y así van las cosas, tres años después sigo tras la sombra de Leroy, viviendo en su piso y trabajando en un restaurante gracias a su influencia. La cocina era lo único en que me podía esconder pues Leroy siempre fue un negado con los fogones, quizás siempre lo vio poco cool para una persona como él. Leroy siempre ha sido algo narcisista, alimentado de sus constantes éxitos con modelos, actrices y otras tantas mujeres importantes, si alguna vez ha querido el número de alguna chica solo tenía que acercarse y pedírselo pues la chica obviamente caería rendida a sus pies con su mirada furtiva, si no lo había hecho con tan solo reconocerle, y ya lo tenía hecho. Fueron pocas las mujeres con las que llegó a tener una relación seria, quizás Hayley Moore llegara a ser realmente importante para él, pero nunca supo demostrárselo y la perdió, de todos modos yo entablé muy buena amistad con ella después de muchas horas de hablar como no sobre Leroy, pienso que fue un idiota dejándola escapar pero bueno.
Nacidos en Santa Bárbara, California, Leroy y yo crecimos en una pequeña y tradicional familia como era la familia Young. Como es evidente Leroy fue por mucho tiempo la base de todo lo que ocurría en mi familia, cinco años después vine yo, creo que fue algo con lo que mis padres no contaban pero como alguna vez les he oído decir, al final era "un hermano para Leroy". Siempre tuve difícil triunfar en algo en lo que él no fuera mejor que yo, quizás por eso desde pequeño tengo tanto gusto por la cocina pues Leroy es incapaz de hacerse a un fogón desde que se quemara con aceite hirviendo a los trece año. En verdad tengo mucho que agradecerle por todo lo que ha hecho por mí sin siquiera pedírselo, como hermano mayor siempre ha sido bueno, la cosa está en que siempre me he sentido inferior por las constantes comparaciones que todo el mundo me hacía con él, las calificaciones académicas, sus cualidades deportivas, sus constantes romances con famosas y como no su exitoso programa de televisión por el cual era aun más si cabía el orgullo de la familia.
Incluso ahora que empezaba a valorarse más  mi trabajo y de verdad me sentía bien por lo que hacía pero la noche que iba a contar a mi familia que iba a ser nombrado chef, Leroy volvió a acaparar los focos de una manera desmesurada. Allí estábamos Leroy y yo sentados con nuestros padres en un famoso restaurante de la ciudad cuando mi madre hizo la gran pregunta:
-Bueno, ¿A qué esperáis? !Contadme esas grandes noticias que teníais! !Caleb empieza tú va!-
-Mejor que hable Leroy que lo mío es más un detalle que una noticia, seguro que lo suyo es muy emocionante.-Le dije mientras miraba expectante ante la noticia que estaba por venir.
-Bueno pues resulta que... !Mi programa está nominado al Emmy al Mejor Programa de Variedades!- 
Durante unos segundos mis padres se quedaron atónitos sin mover un solo músculo, pero de pronto mi padre se levantó de la mesa como exhalación y gritó:
-!Dios mío eso es maravilloso hijo, es la mejor noticia que me han dado en muchos años!- 
De pronto se giró y se dirigió al camarero a voces:
-Camarero traiga una botella de su mejor champán que esta noche estamos de celebración.-
Tal era su emoción que también tuvo unas palabras para los demás comensales que había en el restaurante:
-Sabed todos que mi hijo Leroy Young está nominado a los Emmy como mejor programa.- Ante lo que la gente no dudó en levantarse de las sillas y darle a mi hermano una fortísima ovación.
La noche transcurrió con la evidente alegría de mis padres con Leroy, aprovechando que estaba esperando el segundo de plato aproveché para ir al servicio y mientras me lavaba las manos entró Leroy por la puerta.
-¿Qué se supone que tenías que contarnos Caleb? No me seas modesto, sé cuando hay algo que te inquieta, no puedes ocultarlo así que cuenta.-Me dijo.
-Es una tontería pero el señor Roberts, el dueño del restaurante, me ha dicho que en unos días me nombrará chef y tal...-
-!Eso es genial, dame un abrazo hermano estoy muy orgulloso de ti! ¿Pero por qué te lo has callado? Han venido desde Santa Bárbara porque ambos teníamos cosas que contarles y tu se lo estás ocultando.-
-No creía que fuera el momento más indicado, tus noticias siempre son mucho más interesantes y sino fíjate, nominado a los Emmy cuando yo solo voy a ser nombrado chef, ¿Quién va a darle importancia a eso ante tu revelación?-
-Obviamente yo y nuestros padres también si duda, ya sabes que te admiro por lo que eres capaz de hacer en una cocina, vale lo mío tiene más repercusión pero hay miles de persona que saben hacer gracia mejor que yo, simplemente tengo suerte, pero tú, tú tienes talento y una capacidad de esfuerzo incansable así que estate orgulloso de ti mismo.- Dijo mientras me abrazaba, salimos del lavabo y ante mi sorpresa Leroy pidió un minuto de silencio en el restaurante para poder hablar:
-Por favor un segundo de atención, soy Leroy Young, todos me conocéis, pero el hombre que tenéis aquí a mi derecha se llama Caleb Young, es mi hermano y a sus veintisiete años va a ser nombrado chef de un importante restaurante así que quiero la mayor ovación de la noche porque estoy seguro de que va a convertirse en uno de los chefs más relevantes del mundo.-
Tengo que reconocerle el mérito a Leroy, solo él sabe levantarme el ánimo de esa manera.
La noche acabó realmente bien, tras la cena Leroy y yo fuimos a una discoteca a pasarlo bien y sin que sirva de precedente estuvo más pendiente de estar conmigo que de buscar alguna mujer con quien pasar la noche, algo muy importante porque al menos aquella vez no me acordé de ella.
Al día siguiente quedé con Hayley para darle la noticia mientras desayunabamos, ella era muy amiga mía y se llevaba bastante bien con Leroy, hacía ya dos años que su relación se acabó pero había nacido una amistad que a ambos les veía muy bien pues se conocían a fondo el uno al otro y sabían que consejos debían darse, la verdad es que yo adoraba mucho a esa mujer excepto por su manía a querer presentarme a sus amigas con la intención de que encontrara una compañera de vida como lo veía ella pero yo no tenía prisa alguna.
Una vez se lo conté todo no tardó en sacar ese tema que tanto le gusta hablar:
-Bueno ahora que serás chef seguro que muchas mujeres se morirán por cazar un partido tan bueno como tú, gran persona, guapo y con un buen trabajo, ¿Qué más te hace falta?-
-Ser mi hermano, si fuera él sí que no tendría problemas en encontrar mujeres interesadas en mí.-
-A ti lo que realmente te hace falta es olvidarte de ella, Caleb, ¿Cuántos años llevas ya esperando? Ni siquiera sabes su nombre, ni de dónde es ni nada, hace ya once años y tan solo conservas la foto que siempre llevas encima, entiendo que es especial para ti, es tu primer amor y tal y como surgió siempre te quedarás con las ganas de saber de ella pero no puedes pasarte la vida esperando que aparezca, has dejado escapar chicas que valían la pena por vivir encerrado en el pasado, ¿Acaso Alisson no era suficiente para ti?-
-Era más que suficiente, más de lo que merece un hombre como yo, pero entiéndeme Hay, no hay noche que no sueñe con aquellos momentos, ¿Cómo se supone que debo compartir mi vida y mis noches con una mujer cuando siempre sueño con otra? Eso no es justo para ella.-
-Para olvidar debes vivir, ¿No pretenderás borrar tu mejor recuerdo sin hacer nada no? Debes abrirte y dejar que la vida te regale momentos especiales con los que soñar cada noche, dime, como te gustan las mujeres, descríbeme varios prototipos.-
-Pues mi mujer ideal sería con un pelo castaño,si es claro mejor, largo pero sin excesos a la hora de cuidarlo, me gusta que sea natural, los ojos serían marrones pero más oscuros para dar contraste con el pelo, su piel sería pálida pero suave , quizás delgada y algo alta, quizás un poco más baja que yo, natural, que no le hiciera maquillarse para ser preciosa y sobre todo sonriente, es algo que no puede faltar.-
-Caleb... la acabas de describir a ella, por completo, solo te ha faltado nombrar la peca junto a la oreja izquierda y sus tatuajes ,un árbol en su muñeca derecha y una nota musical en su nuca, que no lo has mencionado para que no mostrar demasiado en quien piensas, pero no puedes dejar de pensar en ella, debes salir más, aunque no sea con Leroy, comprendo que no es fácil salir con él y tampoco te recomiendo las mujeres con las que suele salir.-
La miré fijamente y me empecé a reír y al momento lo comprendió pero respondió con una mirada asesina y dijo:
-Sabes que tu hermano ha cambiado mucho su gusto, no me compares con esas... jóvenes con las que sale ahora.-
-Más quisiera Leroy encontrar una mujer la mitad de buena que tú, sigo pensando que deberi...-
-No acabes la frase.-Me interrumpió Hayley.- Sabes que nunca volveremos Leroy y yo, es imposible, nos volveríamos a hacer daño mutuamente y no creo que nos merezcamos eso, yo quiero mucho a tu hermano pero nuestros caminos se separaron hace tiempo y ahora tenemos una relación que nos hace bien a ambos, antes de encontrar al amor de su vida debe encontrarse a si mismo, entiendo que la fama puede cambiar a las personas, te lo digo yo que cada día trabajo con famosos, ya sé que el ser fotógrafa de revistas de actualidad no es lo mismo que ser el presentador estrella de una cadena nacional, pero he visto como jóvenes estrellas musicales han pasado de santas a mujeres desmadradas en cuestión de meses, y de los hombres ya ni hablemos de como se les sube la fama y te vienen con esos "hola nena, ¿Sabes quién soy?" con los que solo me dan ganas de mandarles de paseo y no saber nunca quienes son. Ten claro que si gana el premio te necesitará cerca para no olvidar quien es, cuanto más éxito tenga habrá más personas que quieran aprovecharse de ello y quizás alguna de ella pueda herirle, cuídalo, es muy importante para mí y no siempre me escucha, pero a ti si. Gracias por el desayuno, me tengo que ir Cab, te veo luego.-